Sr. Director:
El pasado 30 de
noviembre en su artículo "¿Govern
intervencionista?" el señor Antonio Alemany
afirmaba categóricamente que los liberales
reservan una serie de funciones muy
importantes para el Estado, y hablaba en
particular de las
infraestructuras.
Dentro del
liberalismo hay corrientes nada
caricaturescas que no le reservan ni ese
papel al estado. Autores como Rothbard,
Hoppe o David Friedman han postulado cómo
puede existir una sociedad libre y próspera
sin estructuras estatales (entendidas como
públicas).
Dice el señor Alemany que
"Intervenir es pretender modelar la
sociedad, decidir lo que puede o no puede
hacer, practicar ingenierias societarias y
económicas". Las infraestructuras, grandes
y pequeñas, cuando son públicas son
financiadas a través de impuestos, que son
el mayor ejemplo de ingeniería económica: a
la hora de crearlos, recaudarlos,
distribuirlos y evadirlos. Son una
apropiación (normalmente forzada) de parte
del fruto del trabajo, el ahorro o la
inversión, y como tal son una agresión a la
propiedad individual. Así, las
infraestructuras públicas comienzan con un
robo institucionalizado.
Al crear
determinadas infraestructuras el ente
público correspondiente hace ingeniería
social al determinar dónde construir qué
infraestructura, sea ésta una autopista, un
puerto, un aeropuerto o un parque
telemático. Está tratando de dirigir de
forma planificada el crecimiento económico,
demográfico y tecnológico. Está claro que
la planificación central no desapareció con
el régimen soviético.
Las grandes
infraestructuras suelen ir acompañadas de
otra agresión a la propiedad: las
expropiaciones.
Aunque sea un juez
quien termine fijando el justiprecio, si
una persona no quiere vender unos metros de
su propiedad, y ésta le es arrebatada por
la fuerza, de nuevo nos encontramos ante un
robo legalizado. El argumento del "interés
general" no es justificación, porque ¿quién
determina qué nivel de "interés general"
puede justificar un robo? ¿Una autopista?
¿Una carretera secundaria? ¿Un camino
vecinal? ¿O incluso una ruta excursionista?
Habrá tantos criterios de "interés general"
aceptable como personas a las que se
pregunte, pero lo único cierto ha sido el
robo de una propiedad.
Es cierto que
nuestra izquierda está más cerca del
totalitarismo soviético que de otra cosa,
pero nuestra derecha también está muy lejos
de ser liberal, y los ejemplos son
incontables. Carlos Tarrazona.
Palma.