MIQUEL FÉLIX
ES CASTELL.- La
alcaldesa Es Castell, Irene Coll, recién
expulsada del PSOE por su pacto de gobierno
con el PP, ha pedido ante el Pleno
municipal que se prohíba en todas las
bibliotecas públicas de España el último
libro de Gabriel García Márquez, Memoria
de mis putas tristes, al entender que
se trata de «una apología de la pederastia
y la explotación sexual a menores».
En un debate sobre la violencia de
género celebrado la noche del martes, Irene
Coll propuso añadir este punto a una moción
del Grupo Socialista. Su concejal, Francesc
Arnau, se negó en redondo a aceptar la
modificación mientras que el resto de
partidos de izquierda aprovecharon la
ocasión para criticar a la primera edil por
pedir la censura de una obra literaria.
El portavoz de Els Verds, Josep
Suárez, rechazó las apreciaciones de la
alcaldesa sobre la novela y salió en
defensa del autor y de su compromiso con
los derechos de la mujer. Afirmó que
Gabriel García Márquez es una de las
personas que «más ha defendido a las
mujeres» y puso en duda que Irene Coll se
hubiera leído el libro antes de criticarlo.
En su intervención, la alcaldesa de
Es Castell abogó, textualmente, para que
«ninguna administración local, regional o
nacional admita en sus bibliotecas la
última obra de Gabriel García Márquez,
Memoria de mis putas tristes, que es
una verdadera apología de los pederastas y
la explotación sexual infantil».
La
obra, insistió, lesiona los derechos de las
mujeres «al exaltar una relación sexual
entre un señor de 90 años y una niña virgen
de 14». Según la primera edil, que dijo
amparar su opinión en lo dicho por
colectivos feministas, ninguna de las
bibliotecas menorquinas debería adquirir un
libro en el que se difundan este tipo de
mensajes con fondos públicos.
Por su
parte, la portavoz del PSM, Ester
Riudavets, afirmó que prohibir la entrada
de un libro en las bibliotecas sentaría un
precedente «peligroso». Tras aceptar que su
propuesta no quedara recogida en la moción,
la alcaldesa pidió a los grupos de la
oposición que aceptaran su derecho a
expresar su opinión. «He trabajado mucho
por la igualdad y sé de lo que estoy
hablando», zanjó.