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  Jueves, 2 de diciembre de 2004 Actualizado a las 01:21
 

La alcaldesa de Es Castell veta la última obra de García Márquez: «Es una apología de la pederastia»

Irene Coll ha pedido ante el Pleno municipal que se prohíba en todas las bibliotecas públicas de España el último libro de Gabriel García Márquez, Memoria de mis putas tristes


MIQUEL FÉLIX

ES CASTELL.- La alcaldesa Es Castell, Irene Coll, recién expulsada del PSOE por su pacto de gobierno con el PP, ha pedido ante el Pleno municipal que se prohíba en todas las bibliotecas públicas de España el último libro de Gabriel García Márquez, Memoria de mis putas tristes, al entender que se trata de «una apología de la pederastia y la explotación sexual a menores».

En un debate sobre la violencia de género celebrado la noche del martes, Irene Coll propuso añadir este punto a una moción del Grupo Socialista. Su concejal, Francesc Arnau, se negó en redondo a aceptar la modificación mientras que el resto de partidos de izquierda aprovecharon la ocasión para criticar a la primera edil por pedir la censura de una obra literaria.

El portavoz de Els Verds, Josep Suárez, rechazó las apreciaciones de la alcaldesa sobre la novela y salió en defensa del autor y de su compromiso con los derechos de la mujer. Afirmó que Gabriel García Márquez es una de las personas que «más ha defendido a las mujeres» y puso en duda que Irene Coll se hubiera leído el libro antes de criticarlo.

En su intervención, la alcaldesa de Es Castell abogó, textualmente, para que «ninguna administración local, regional o nacional admita en sus bibliotecas la última obra de Gabriel García Márquez, Memoria de mis putas tristes, que es una verdadera apología de los pederastas y la explotación sexual infantil».

La obra, insistió, lesiona los derechos de las mujeres «al exaltar una relación sexual entre un señor de 90 años y una niña virgen de 14». Según la primera edil, que dijo amparar su opinión en lo dicho por colectivos feministas, ninguna de las bibliotecas menorquinas debería adquirir un libro en el que se difundan este tipo de mensajes con fondos públicos.

Por su parte, la portavoz del PSM, Ester Riudavets, afirmó que prohibir la entrada de un libro en las bibliotecas sentaría un precedente «peligroso». Tras aceptar que su propuesta no quedara recogida en la moción, la alcaldesa pidió a los grupos de la oposición que aceptaran su derecho a expresar su opinión. «He trabajado mucho por la igualdad y sé de lo que estoy hablando», zanjó.

 
   
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