Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 MundOcio
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Miércoles, 1 de diciembre de 2004 Actualizado a las 00:40
 

LA MIRADA
Invasión en el comercio de Palma

JAVIER MACIAS


Imperceptiblemente, como si se tratara de pequeñas salpicaduras, grupos étnicos de diferentes procedencias han abierto distintos establecimientos en áreas físicas muy concretas de nuestra ciudad, de forma que al airear sus nombres y modificar el paisaje nos hacen pensar si seguimos en Palma o merced a un viaje astral nos hemos trasladado a un lugar exótico de la tierra. Exactamente en la zona de la Plaza de Pedro Garau y circunscribiéndose al entorno en donde se ubica el barrio de La Paloma, usted puede encontrar comercios de bisutería, droguería, confección, etc., regentados por familias de allende los mares que sin perder la mínima oportunidad van cogiendo los locales que se quedan vacíos e incluso han tenido la osadía de adquirir las esquinas, «hasta ahora reservadas a nuestros Bancos y cafeterías».

Todo aparentemente inocuo si no fuera porque la inteligencia es china. Lenta pero inexorablemente la raza más constante, refinada y astuta de la tierra ha ido copando distintos puntos de venta al objeto de ofrecer atractivos productos a precios competitivos. Este devenir no es casual, un proceso en el que el hombre blanco realizó el primer movimiento ha sido la causa de esta perturbación. Con el deseo de obtener pingües beneficios algunos comerciantes en viajes relámpago se trasladaron a Shangai, Pekín y Taiwan al objeto de importar los más variados enseres: bolsos, vestidos, juguetes, etc. Observando las diferencias entre el precio de compra y el de venta más de uno pensó: «Esto no es jauja porque hay mucho que gestionar, pero vale la pena». La cuestión radica en que esta reflexión también la hicieron quienes les vendían, por lo que decidieron eliminar al intermediario y expenderlos ellos directamente aquí.

A partir de esta situación el que aparecieran sus familiares, los amigos, así como los amigos de sus amigos y entre todos configuraran su propia red de establecimientos, ha sido cuestión de tiempo. De los posibles competidores que pueden llegar a nuestra isla, los chinos son sin lugar a dudas los que más deben preocuparnos. Incansables, ya que al no poderles distinguir pensamos que es una misma persona la que trabaja, cuando en realidad son tres que al turnarse y estar más frescos que las lechugas no se ajustan a los horarios establecidos, lo que les permite vendernos camisetas y gafas de sol a las dos de la madrugada, actuación que califico de fatal para los comercios.

Es cierto que cuando nosotros íbamos a trabajar al extranjero los nativos debían pensar otro tanto, mas como dice el presidente de Pimeco, Demetrio Peña, con la sabiduría que confiere la perspectiva: «Lo que hace daño no es que se produzca una apertura puntual, lo que realmente inquieta es estar rodeado de esta peculiaridad». La verdad es que puede quedar un poco chusco que en una tienda de Palma una muchacha de Cantón, nos ofrezca: «Sabates amb disseny d' Inca fets a Nanking». Esto va a llegar.

¿Que cuál es la solución? Se esbozan dos posibilidades: a) Un plan de choque de forma que el Pequeño Comercio se estructure en zonas con ofertas especializadas: la calle de los bordados, de la alimentación autóctona, artesanía mallorquina, etc., con simbología y planes de marketing unificados o bien entregarse, con dignidad claro está, ya que hagamos lo que hagamos al final se van a quedar con todo, luego adelantémonos antes de que llegue ese luctuoso momento pues al tratarse de una cultura milenaria sabrán tener en cuenta nuestras circunstancias y apelando a su conmiseración es factible que no nos obliguen a comer el arroz con palillos. Lo comprenderán, seguro.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
 OTROS MUNDOS
elmundo
elmundodeporte
elmundodinero
elmundomotor
elmundosalud
elmundolibro
elmundoviajes
elmundovino
Emisión Digital
Navegante
Metrópoli
Expansión&Empleo
mundofree
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad