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EL MUNDO OPINA
Un gran fiasco
Hay que recordar la letanía de insultos,
descalificaciones, manifestaciones
violentas, presunciones de deshonestidad e
insinuaciones de conductas delictivas que
adornaron el agitprop de los vecinos
de La Real, encabezados por los frailes del
Monasterio y acompañados por los
antitodo de siempre, para calibrar el
gran fiasco y el soberbio ridículo que han
hecho a la vista del dictamen efectuado por
un penalista tan cualificado como es el
catedrático Gonzalo Quintero. Ni hay
prevaricación municipal en la elección de
la ubicación de Son Dureta II ni esta
decisión es encuadrable en cualquiera de
las hipótesis delictivas tipificadas por el
Código Penal en relación con daños causados
al patrimonio histórico-artístico. Se trata
de un dictamen a instancia de la parte
disconforme y protestona, lo cual le
confiere especial fuerza y credibilidad.
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