D. R.
Además de las clases de
yoga, cocina natural y sesiones de
psicomotricidad, el centro palmesano Soaham
ofrece consultas de medicina holística,
disciplina que se utiliza como medida de
prevención y para conducir la vida de forma
sana y ordenada, siguiendo los principios
elementales de la naturaleza.
«Este
enfoque médico plantea soluciones que van a
la raíz del problema y no simplemente a
suprimir los síntomas», asegura al respecto
Rocío Fraile, que también advierte que la
medicina holística considera que paciente y
médico deben adquirir un compromiso
conjunto para comprender el problema y
llegar a sanar cuerpo, mente y emociones.
La medicina holística pretende
frenar la enfermedad antes de que ésta se
desarrolle, aplicando métodos que
favorezcan los mecanismos de defensa
naturales del propio cuerpo. Según Rocío
Fraile, esta nueva visión de la medicina se
basa en tres aspectos, a saber: la
autorreflexión, la visión global y la falta
de armonía como causa de la
enfermedad.
En relación al primero de
ellos, la doctora explica que todas las
enfermedades y tristezas son consecuencia
únicamente de nuestros errores. Sólo
después de aceptar esta premisa, señala,
«podemos cambiar nuestra salud y obtener la
felicidad».
Visión
global
El segundo aspecto a tener
en cuenta a la hora de tratar la
enfermedad, la visión global, se refiere a
la relación del hombre con el universo.
Ello se traduce, explica Fraile, en
proteger la vida preservando al mismo
tiempo las condiciones dentro de las cuales
ésta se desarrolla.
Por último, la
medicina holística otorga gran importancia
a la influencia en la salud de «factores no
físicos» como son los pensamientos, las
emociones, las energías internas y las
desviaciones de las energías
medioambientales externas. O dicho de otra
manera, «la enfermedad sería la
consecuencia de actuar, pensar y vivir de
formas no armónicas».
Un ejemplo:
«La violencia indirecta que se experimenta
al mirar el televisor, provoca reacciones
en el cerebro y en el sistema indocrino»,
ilustra la especialista en medicina
holística, que asegura que estas reacciones
pueden ser detectadas en el plasma
sanguíneo.
Para este tipo de medicina
la salud depende del equilibrio entre el
cuerpo, la mente y el espíritu. «Cuando
están equilibradas estas tres cosas,
sentimos la alegría de vivir. Ningún médico
ni terapeuta nos puede dar esto si no nos
decidimos a participar en nuestro proceso
de curación. Todos entramos en este mundo
dotados de estos tres tesoros. De según
como los protejamos, dependerá nuestro
estado de salud y por tanto la duración de
nuestra vida», asegura Fraile.
La
experta critica la visión mecanicista del
cuerpo que tiene la medicina tradicional.
Según dice, ésta considera al hombre como
una máquina, «formada por partes distintas
e independientes, conectadas y sin embargo
autónomas». En su afán de estandarizar cada
una de estas partes, advierte, «olvida que
las personas somos únicas y
diferentes».
«El todo ya no se
concibe como una entidad significativa: la
mente está separada del cuerpo; la
enfermedad, de la persona que la padece; el
agente patológico, del proceso total de la
enfermedad; los síntomas, de su propia
responsabilidad y posibilidades. Ni
siquiera la vida y la muerte forman ya
parte de un ciclo continuo», comenta la
especialista.
Visión
Integral
Por el contrario, la
medicina holística aboga por «una visión
integral e integradora del ser humano».
Frente a la máquina de la medicina
tradicional, el nuevo modelo considera al
hombre como un jardín. «Lo que funciona en
el jardín es inadecuado para una máquina.
El abono no nutre la máquina ni la gasolina
mejora la tierra. El médico holístico es el
jardinero que desmenuza la tierra con sus
dedos, que mira, escucha y siente
arrodillado entre las plantas. El objetivo
de su observación es detectar las
necesidades del jardín», explica
metafóricamente Fraile.
Esta nueva
medicina, obviamente, «no es un buen
presagio para los hospitales, empresas
farmacéuticas y médicos alopáticos, cuya
economía depende de tratar la enfermedad en
vez de prevenirla, pero sí una luz al final
del túnel de las personas enfermas,
cansadas del remedio pasajero de los
fármacos, y una buena nueva para los
profesionales de la salud que se toman en
serio el juramento hipocrático de dedicar
su vida a la prevención y alivio del
sufrimiento humano», concluye Rocío
Fraile.