JUAN PABLO BLANCO
PALMA.- En
cuanto abandone el hospital el ciudadano
procedente de Guinea Ecuatorial, Manuel
Obama, interpondrá una denuncia contra de
tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía
Nacional que presuntamente le apalearon en
los calabozos de comisaría.
Este
periódico contactó ayer con el africano
mientras aún se repone en Son Dureta de una
operación de urgencia a la que fue sometido
durante la mañana del pasado
domingo.
Las acusaciones de Obama
implican también al portero de un bar de
copas de la zona de Can Barbarà que en la
madrugada del domingo se negó a dejarlo
entrar en el establecimiento en
cuestión.
Tras la negativa del
empleado, Obama exigió la presencia de la
Policía Nacional. Hasta el lugar se
desplazó una pareja de agentes que
supuestamente los primero que hicieron fue
exigir al inmigrante que presentara su
documentación.
Según Obama, al tratar
de explicarles que no portaba en ese
momento los papeles, los policías «me
trataron mal y dijeron que me callara con
insultos racistas».
En ese momento el
africano residente en Inglaterra no llevaba
consigo sus papeles. Acto seguido los
agentes procedieron a llevarlo a las
dependencias de la Policía
Nacional.
En medio de la tensión,
Obama exigió un abogado de oficio mientras
aseguraba a los agentes que no encontraba
explicaciones convincentes para justificar
su detención al tiempo que afirma que nadie
le leyó sus derechos.
Siempre según
el testimonio de Manuel Obama, al llegar a
las dependencias policiales, ante las
recriminaciones del africano los policías
optaron por encerrarlo en un cuarto. Era
tal la insistencia del detenido increpando
una y otra vez que le estaban violando sus
derechos. «Sólo necesitaba saber porque
estaba privado de la libertad. Nadie me
decía nada», asegura.
También agrega
que presuntamente tres policías «me
encerraron y uno de ellos se puso unos
guantes y me golpearon. Otro se puso encima
de mis gemelos». Obama, añade que en medio
de los golpes, el dolor en su pie derecho
era inaguantable.
Rotura de
tendones
A raíz del fuerte dolor
fue traslado a Son Dureta, donde uno de los
cirujanos de guardia procedió a operarlo de
una rotura de tendones del tobillo del pie
derecho. A la fecha, Manuel Obama no
encuentra explicaciones sobre lo ocurrido y
su familia está dispuesta a llegar hasta
las últimas instancias
judiciales.
Aunque hasta anoche no
recibió un parte médico oficial, las
lesiones parecían graves a tenor de las
cinco horas que se prolongó la cirugía.
«Aquí a la gente le da miedo denunciar. No
me quedaré cruzado de brazos hasta que se
haga justicia», comentó Obama, quien afirma
que al recibir el alta interpondrá una
denuncia en contra de los agentes
implicados.
El guineano, es
trabajador de una empresa importadora de
maderas en Londres. A pesar de que ha
vivido desde los 8 años en España, hace un
tiempo decidió irse a probar suerte en
Inglaterra.
A mediados del pasado mes
de octubre Manuel Obama llegó a Mallorca
para visitar a uno de sus hermanos y a
renovar su documentación.