Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 MundOcio
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Jueves, 28 de octubre de 2004 Actualizado a las 01:23
 

CARTAS AL DIRECTOR
Carta en defensa de los denostados canes


Sr. Director:

Es cierto que muchos de los que tienen perro no se cuidan de qué hace ni cómo lo hace. Cierto es que es un coñazo el tener que ir recogiendo las gracias del can. Yo misma he tenido alguna vez que recurrir a un manojo de malas hierbas o pedir una servilleta si estoy al lado de un bar.

Lo cierto es que los pobres canes lo tienen muy crudo. Se les acusa de agresivos, se les acusa de atacantes, de asustar, de ensuciar. Tienen prohibidos casi todos los lugares, transportes públicos, sin contar con los que por desgracia topan con ese amo generoso que sólo les deja un metro cuadrado de terraza y apenas un metro de cadena para moverse. Sí, la verdad es que algunos llevan una verdadera vida y fama de perros.

Hasta aquí todo bien, unas veces es culpa del can y otras del amo del can, pero es mucho mejor el amo o no amo de can que orina en la calle, que ensucia los aseos de bares, cines, aeropuertos, que no son su baño particular, sino al que todos en un momento dado tenemos necesidad de acudir. ¡Las veces que me he asomado y escapado del lugar...! No eran meadas de perro, ni caquitas de chihuahua, eran algo más y no en un rinconcito fácil de coger y limpiar, no, bien esparcidito para que la señora de la limpieza tenga trabajo, no se aburra y que los jefes no la tengan que despedir por no tener trabajo.

En plena calle céntrica de León vi asombrada cómo una señora entre dos coches se las apañaba para desahogar su repleta vejiga. En plena calle de mi ciudad, pueblo, he visto a gente acercarse a las paredes vecinas por no ir al bar. A otra vi que hablando con los amigos y a dos metros de la puerta del bar se despachaba a gusto en medio de la calzada.

Cansada estoy de ir por la ciudad vadeando paredes y tapándome las narices por lo mal olientes que son y no es de perro, no, que se distinguen bien, es de persona y de gente adulta que no sabe esperar. Ya sé, ya sé, ya sé por que debe ser, no llevan al fiel amigo que les diga cómo proceder o que les recuerde que no es lo mismo «Antoni, que l'amo Antoni!». Un hurra por esos perrillos que no tienen culpa de nada, pero sí unas buenas espaldas para aguantar el aluvión de injusticias que tienen que soportar. Maribel Solivellas Salas-Fortiana. Palmanyola.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
 OTROS MUNDOS
elmundo
elmundodeporte
elmundodinero
elmundomotor
elmundosalud
elmundolibro
elmundoviajes
elmundovino
Emisión Digital
Navegante
Metrópoli
Expansión&Empleo
mundofree
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad