DOWGLAS REYES
PALMA.- No se han
disfrazado de Batman como Jason Hatch --el
hombre que el lunes pasado trepó por la
fachada del Palacio de Buckingham, en
defensa de los padres divorciados-, pero sí
lo hicieron de Papá Noel, el pasado 25 de
diciembre, para reivindicar su derecho a
ser papás. Y es que los miembros de
la Asociación de Padres de Familias
Separadas de las Islas Baleares (APFS) ya
no saben qué hacer para hacerse escuchar,
para ablandar el corazón de hierro de una
Justicia empeñada en hacer cumplir «unas
leyes que en su día tuvieron un sentido
pero que ya hoy están totalmente
desfasadas».
«¿Quién dice que una
mujer cuida mejor a sus hijos que un
hombre? Nosotros defendemos la igualdad
entre los sexos y, por tanto, consideramos
que así como una mujer puede ser soldado o
juez un hombre puede cuidar de los hijos
menores y de la casa», proclama Carlos
Prieto, 39 años, delegado en Mallorca de la
APFS.
Pese a haber iniciado su
andadura hace apenas un año, esta
organización acoge actualmente a más de 300
socios, dato que, en palabras de Prieto,
«pone de manifiesto la existencia de un
colectivo importante de padres separados,
cuyos derechos están absolutamente
desprotegidos».
Falta de protección
concretable básicamente en cinco puntos,
según el delegado de la APFS: 1) son
siempre los hombres los culpables de una
separación, 2) muchos abogados,
aprovechando la alarma social que genera el
flagelo de la violencia de género, acusan
de malos tratos a los hombres para así
obtener la inmediatez de las medidas
cautelares en provecho de sus clientas; 3)
los jueces no entran a juzgar las causas de
la separación, sino que se limitan a
valorar la protección de los menores; 4) en
el 99% de los casos la guardia y custodia
se asigna a la madre, sin aplicar lo que
establece la ley, esto es, la idoneidad del
progenitor más adecuado; y 5) las pensiones
de compensación y las pensiones por
alimentos recaen con el mismo porcentaje en
los hombres, sin considerarse siquiera el
estado económico y laboral de los maridos
separados.
«Si los jueces aplicaran
bien la Ley, nuestra asociación no tendría
razón de ser. Pero ellos actúan de forma
clónica, porque sólo les interesa que el
procedimiento sea rápido y que el cónyuge
saliente se vea obligado a pagar la
manutención y gastos de los menores y del
cónyuge que se queda con la casa, que casi
siempre es la mujer. A los jueces no les
importa el grave desequilibrio económico,
además del afectivo, que la separación
origina en la mayoría de los padres
separados», afirma Carlos Prieto, que como
todos los miembros de la asociación ha
vivido en sus propias carnes las
consecuencias de una ley
parcial.
Para otro de los miembros de
la APFS, Philippe Henry, de 36 años, la
solución a este problema pasa por el
incremento del número de abogados de
familia. «Aquí hay sólo tres jueces de
familia, que al año tratan 1500 casos. O
sea, 2,5 sentencias al día. Demasiados
casos para tan pocos jueces. De ahí que la
Justicia siempre tome el mismo camino, en
lugar de estudiar a fondo cada caso»,
colige Henry, que advierte que los datos
han sido facilitados por el Juez de familia
número 12, Joaquín María Andrés Joven.
Consciente de que quienes salen peor
parados con la «actitud retrógrada de los
jueces» no son otros que los niños, la APFS
defiende el derecho de los hijos menores a
«no ser apartados de su progenitor no
custodio» y exige «medidas efectivas» que
garanticen el cumplimiento del régimen de
visitas.
Asimismo, la asociación
considera que debe tenerse en cuenta la
opinión de los hijos a la hora de
determinar con cual de los progenitores
deben quedarse después de la separación de
sus padres. «Nosotros entendemos que el
bienestar de los menores debe primar, en
caso de separación, sobre el de los
progenitores», señala el subdelegado de la
Asociación de Padres de Familias Separadas
de Baleares, Jorge Skibinsky, de 47
años.
Pero es que además, asegura por
su parte Carlos Prieto, «decir que la mujer
cuida mejor de los niños que el hombre es
tan aberrante como afirmar que la mujer es
más tonta durante el embarazo porque la
gestación interrumpe su desarrollo
intelectual».
Maltrato de menores
Por otra parte, añade el
delegado de la APFS, «conviene recordar,
para desmontar ese otro tópico que defiende
que los hombres somos más violentos que las
mujeres, que el 65% de los maltratos de
menores son protagonizados por ellas, las
madres, y no por ellos, y que, como quedó
demostrado en Irak, las mujeres son tan
capaces de matar y torturar como los
hombres».
En cualquier caso, la APFS
aboga por la implantación de un sistema
similar a la Ley de Custodia Alternativa
francesa, que desde su entrada en vigor ha
reducido «drásticamente» las disputas de
separación, así como el índice de violencia
doméstica, al cortar el problema de raíz.
«Muchas mujeres quieren la custodia de sus
hijos porque de esta forma también se
garantizan el disfrute del hogar familiar»,
apuntan.
Con la Ley de Custodia
Alternativa, esto no ocurre. La custodia es
compartida y la casa familiar no es de
ninguno de los cónyuges, sino del menor. De
manera que cuando el niño tenga que estar
con el padre sea éste el que esté en la
casa, y cuando corresponda a la madre el
cuidado del menor sea ella la que disfrute
la vivienda. Esto a la larga obliga a los
padres a ponerse de acuerdo. «Venden la
casa, se reparten las ganancias y fin del
problema», explica Carlos Prieto.
En
un momento en que la violencia doméstica
alcanza cotas verdaderamente alarmantes,
Prieto lamenta que la APFS, que «pretende
encauzar la desesperación y la frustración
de los padres separados de una manera
adecuada, evitando con ello la locura y la
consiguiente violencia de género», no
reciba subvenciones institucionales. Una de
las principales preocupaciones de este
colectivo, a las que que podrían destinarse
estas cantidades, es la investigación de
denuncias falsas «se demuestran que no son
reales en un porcentaje próximo al 70%»,
dice.
«Hemos hablado incluso con el
presidente del Govern, Jaume Matas, pero
seguimos en las mismas: cero de ayudas»,
asegura el delegado de la APFS.
Con
todo, la asociación ha ganado algunas
batallas. Ha conseguido, por ejemplo, que
se abra un punto de encuentro en Inca y que
se amplíen las plazas del de Palma. Además,
se está estudiando la posibilidad de
incorporar en las plataformas
reivindicativas de los sindicatos un
artículo que atienda a «la especial
situación» de los padres trabajadores que
deben cumplir con un régimen de visitas
incompatible con su horario
laboral.
Movilizaciones
«Te obligan a estar con tu hijo de cinco a
ocho y si no cumples el régimen te
penalizan. Da igual que tengas un trabajo
de mañana, de noche o de jornada partida.
Ya que los jueces no tienen en cuenta la
situación laboral de los padres, que la
tengan en cuenta los sindicatos y adapten
el horario de trabajo al régimen de
visitas», razona Prieto.
Recientemente, el pasado 13 de
septiembre, el Juzgado de Primera Instancia
número 16 prohibió a la junta directiva de
la APFS la entrada a una comparecencia
pública. Ante este hecho «sin precedentes»,
la asociación ha solicitado la apertura de
un expediente informativo contra la Juez
Interina de este Juzgado y ha anunciado
movilizaciones de protesta.
El
presidente de la APFS de Baleares, Juan
Ripoll, ha dirigido una carta al Decano de
los Jueces de Baleares en la que le
pregunta «qué tipo de decisiones toma esta
juez que no pueden ser públicas, que
necesitan un ocultismo digno de otras
épocas…».
No hace falta ser muy
listo para imaginar su naturaleza. Ahora
mismo la APFS tiene en sus manos más de 200
sentencias de separación/divorcio «en la
mayoría de las cuales se observa una
importante parcialidad».