M. A. RUIZ
PALMA.- Tras
pedir disculpas por el daño que el caso
Rasputín haya podido ocasionar a la
imagen de Baleares, el conseller de Turismo
Joan Flaquer pasó ayer al contraataque:
acusó al PSOE de estar «instalado en la
calumnia» y al ex conseller socialista
Celestí Alomar de cargar al Govern gastos
particulares como las revisiones de su
vehículo privado en un taller
mecánico.
En la sesión de la Comisión
de Asuntos Institucionales del Parlament
convocada para hablar del caso
Rasputín, Flaquer exhibió una factura
de 134 euros pagada por la Conselleria
durante la pasada legislatura,
correspondiente a la revisión de un
Chrysler Voyage, el coche particular del ex
conseller de Turismo. «Quiero pensar que
ese dinero se ha devuelto a la
Conselleria», señaló Flaquer, quien aseguró
que también existen facturas de la limpieza
del mismo vehículo, e incluso de la compra
de espuma de afeitar en una tienda situada
junto a la casa de Celestí
Alomar.
Durante su comparecencia,
Flaquer calificó de «error imperdonable»
que el ex director general del Ibatur, Juan
Carlos Alía, cargara a las arcas del Govern
el importe de siete entradas al teatro
erótico Rasputín durante el viaje oficial a
Moscú celebrado el pasado mes de febrero.
Pero dio por zanjada la polémica después de
que Alía dimitiera y devolviera el dinero.
Flaquer volvió a negar que tanto él como el
president Matas entraran en el Rasputín,
aunque dijo desconocer la identidad de las
seis personas que acompañaron a
Alía.
El conseller de Turismo pidió a
los partidos de la oposición que dejen de
hurgar en la herida del escándalo porque
«están jugando con la vida privada de las
personas». Según recordó, el diputado
socialista Antonio Diéguez nombró en un
medio de comunicación al concejal de
deportes de Calvià, Xavier Mas, como uno de
los posibles visitantes del Rasputín. Luego
se comprobó que Mas ni siquiera formaba
parte de la delegación oficial a Moscú.
«Usted está instalado en la calumnia»,
afirmó Flaquer dirigiéndose a Diéguez, «no
ha tenido la gallardía de pedir disculpas a
Mar por insinuar que acudió a un local de
estas características».
«Yo voy en
Metro»
Según explicó, el viaje
oficial del Govern a Moscú costó 17.676
euros, de los cuales 4.148 corresponden al
cóctel ofrecido a turoperadores y
periodistas para presentar la Olimpiada de
Ajedrez de Calvià, 1.000 euros a los
servicios prestados por un intérprete,
8.859 euros al vuelo y la estancia en hotel
durante tres días, 1.587 euros a los gastos
extras cargados a las habitaciones de los
siete miembros de la delegación oficial y
471 euros al alquiler de una furgoneta con
la que se desplazaron por Moscú. Como la
oposición consideró demasiado elevados
estos gastos, Flaquer desveló que su
antecesor en el cargo, Celestí Alomar, se
gastó 1.352 euros en el alquiler de un
coche con chófer durante su viaje de dos
días a Alemania realizado en septiembre de
2001, coincidiendo con el partido entre el
Geisenkirchen y el Real Mallorca: a razón
de 110.000 pesetas diarias.
«Cuando
asisto a ferias turísticas», comentó
Flaquer, «yo viajo en taxi o incluso en
Metro». El viaje de Alomar a Alemania,
junto a otros dos miembros del Govern,
costó 14.096 euros: 4.698 euros por
persona, frente a los 2.946 euros por
persona de la expedición a Moscú, indicó
Flaquer. Una cantidad que Celestí Alomar
triplicó en octubre de 2001, durante su
viaje a Londres con motivo del partido
Arsenal-Real Mallorca: la estancia de dos
personas costó 12.433 euros, 6.216 euros
por persona, detalló Flaquer. El diputado
socialista Antonio Diéguez consideró
excesivo y extraordinariamente sospechoso
que Juan Carlos Alía pagara 1.000 euros al
intérprete de ruso que prestó sus
servicios, durante tres días, en Moscú.
Pues bien, el traductor contratado por
Celestí Alomar en su viaje de dos días a
Alemania costó 1.500 euros.
En cuanto
a los gastos extras cargados a las
habitaciones del hotel en Moscú, Flaquer
aseguró que incluyen las cenas y el consumo
de fax por el gabinete de prensa.