MARIONA CERDÓ
PALMA.- Mallorca ha
de tener capacidad para gestionar sus
propios recursos sociales, económicos y
naturales de manera soberana. Así lo
aseguró ayer la presidenta del Consell
Insular, Maria Antònia Munar, durante el
discurso institucional de la Diada de
Mallorca, que se celebró en el patio del
edificio palmesano de la Misericordia.
Munar aprovechó la ocasión para
exigir que la reforma del Estatut y de la
Constitución permitan a Mallorca ejercer el
control sobre los flujos migratorios, la
seguridad, los puertos y aeropuertos y los
impuestos. «El Estatut y las constituciones
respectivas nos han de permitir todo esto.
Si no es ahora, lo será en el futuro»,
afirmó la presidenta.
Las referencias
a la «soberanía» de Mallorca fueron
constantes a lo largo de todo el discurso.
Afirmó que el reto del Consell es conseguir
que Mallorca sea «dueña de su destino» y
conseguir que los ciudadanos de la isla
puedan «decidir de manera directa sobre
todas aquellas cuestiones» que les
afectan.
Del mismo modo, dijo que la
fecha que conmemora la Diada, la coronación
del rey Jaume II, «representa la
constatación soberana de la existencia de
un pueblo que quería tener la capacidad de
conducir su propio destino y que exigía
respeto para sus derechos y para su
libertad».
«Hemos de trabajar
decididamente para mantener el orgullo como
pueblo, la estimación hacia Mallorca y el
deseo de tener, cada día más, la capacidad
de decidir el futuro y de encontrar
soluciones a las inquietudes de los
mallorquines y mallorquinas de hoy», dijo
Munar ante un público de unas 800 personas,
según indicaron fuentes del
Consell.
La presidenta no perdió la
ocasión que le brindaba el discurso para
insistir, una vez más, en la necesidad de
establecer un techo poblacional para
Mallorca. «El marco de bienestar y de
calidad de vida que con tanto esfuerzo
hemos construido está en peligro», aseguró
Munar.
«Proyecto de
país»
A lo que añadió: «Hoy, con
los flujos migratorios descontrolados y la
competencia de otros mercados existe el
riesgo de volver atrás si no nos
comprometemos con un proyecto de país bien
definido y sin ninguna duda sobre nuestra
identidad».
Munar dirigió una parte
de su discurso a las personas
castellanohablantes que «vinieron hace años
de otras regiones y que tienen en Mallorca
su casa, sus hijos y sus nietos». De ellos
dijo la presidenta que tienen «un papel
importante a jugar» ahora que el futuro de
la isla está en «peligro».
La
presidenta pronunció estas palabras en
castellano y aseguró que la inmigración
castellana ha contribuido a que Mallorca
haya «caminado poco a poco» hacia un lugar
«de economía compensada y con un alto nivel
de igualdad».
«Ser Mallorquín no es
una cuestión biográfica que figura en el
carnet de identidad. Se es mallorquín por
decisión y, sobre todo, por identificación
con Mallorca», insistió la presidenta.
Munar pidió a este sector de la
población que se implique en la
consolidación de la «identidad» del pueblo
mallorquín para evitar que la cultura de la
isla sea pasto de la negación del «derecho
de los pueblos a defender su lengua, su
cultura y el derecho a utilizar sus
símbolos como elemento de
enriquecimiento».
Precisamente, los
símbolos fueron otra de las constantes del
discurso institucional de la presidenta del
Consell. La senyera y La Balanguera
fueron mencionadas con frecuencia, así como
también fue una constante la mención a
fechas históricas como la coronación de
Jaume II y la Guerra de Sucesión.
Munar sostuvo que el Consell es el
«heredero del Gran y General Consejo que
fue abolido en 1718 por el rey Felipe V
después de la Guerra de Sucesión». Por
ello, según la presidenta, es necesario
«trabajar decididamente para mantener el
orgullo como pueblo y la estimación hacia
Mallorca».