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EL MUNDO OPINA
La mujer del César...
… no sólo ha de ser honrada, sino que
debe parecerlo. Esta afirmación, tan
asentada en la conciencia colectiva
española, parece ser una máxima totalmente
desconocida para el Pacte de Pilar Costa.
Que sus conselleres y enchufados varios no
devolvieran los teléfonos móviles al
Consell Insular no es grave por el valor de
los aparatos en sí, sino por el gesto, que
demuestra a las claras la calaña de unos
individuos que gobernaron pensando que
Eivissa y Formentera eran su cortijo
particular. Los móviles no valen ni dos
pesetas, eso está claro, pero ellos tenían
la obligación de devolverlos porque, a
pesar de su escasísimo valor, eran
patrimonio de la institución a la que se
debían. Es una muestra más de cómo la
coalición gastó a manos llenas sin tener en
cuenta casi nunca los intereses generales y
si los de los partidos de la Izquierda y
amiguetes varios. Otro ejemplo de esta
falta de respeto es la autorización del
pago de facturas para las que no existía
partida presupuestaria alguna. Un hecho que
refleja no sólo el tremendo desconocimiento
de la coalición (y sus nulas ganas de
solventar la ignorancia) sobre cómo
funciona la cosa pública, sino, y lo que es
peor, una falta de respeto clamorosa hacia
lo que establecen las leyes.
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