RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.- El
Ayuntamiento de Manacor se enfrenta a una
de las situaciones más problemáticas de la
sociedad actual: los indigentes.
Zangue Traore de 34 años de edad y
natural de Mali lleva instalado más de dos
meses en uno de los bancos de la plaza
Ramon Llull. Traore asegura que no quiere
irse de allí por nada del mundo porque
además «la plaza es de todos y no hace mal
a nadie».
El joven de Mali estaba
viviendo en una obra durante varios meses y
cuando la cerraron se trasladó al
mencionado banco donde ha instalado su
residencia. Allí permanece muchos días más
de 20 horas.
Ante esta situación,
los servicios de limpieza del Ayuntamiento
se ven obligados a desinfectar la zona cada
semana y a pesar de que le quitan la ropa
vieja vecinos anónimos vuelven a llevarle
prendas de vestir para que no le falte de
nada.
El departamento de servicios
sociales del Ayuntamiento de Manacor, la
Cruz Roja, Cáritas y otras Ong's le han
ofrecido trabajo, así como la posibilidad
de dormir en un albergue, incluso un
contrato en la Fundación Deixalles de
Felanitx y hasta un billete gratuito para
volver a su país.
«Aquí estoy
feliz»
No obstante todas las
propuestas han sido rechazadas por Traore
porque dice «estar feliz» en el banco que
ha elegido en la plaza Ramon
Llull.
Desde el Ayuntamiento hay una
evidente preocupación ya que esta situación
degrada la imagen de la plaza más
importante de Manacor.
El jefe de la
Policía Local, el inspector Sureda, asegura
que no hace daño a nadie, no es agresivo y
que de momento no incumple ninguna
normativa sobre seguridad ciudadana. De ahí
que no se pueda hacer nada aunque debe
saber que si no respeta el entorno y la
higiene se podrá intervenir.
El
ciudadano de Mali no quiere ningún trabajo,
ni abandonar el país y ningún tipo de
seguridad. Según el Ayuntamiento se acoge a
la caridad que le dan día a día los vecinos
y visitantes, tanto en dinero en efectivo
como ropa y útiles de primera necesidad. Se
estima que este joven podría disponer
mensualmente de más de 1.200 euros de los
cuales envía a su familia un 80%.
Por
otra parte, el Cuerpo Nacional de Policía a
informado a Zangue Traore que está
tramitando el expediente para su expulsión
ya que no es posible que habilite un banco
de una plaza pública como residencia, ni
anunciar que ese será su domicilio a partir
de ahora.
El súbdito de Mali llegó a
la isla hace varios años, y después de
muchas peripecias no consiguió su objetivo:
disponer de un puesto de trabajo, una
vivienda alquilada y poder traer a su mujer
y a sus tres hijos para completar las
expectativas que se habría propuesto. Según
sus amigos, muy deprimido, abandonó la idea
y se dedicó a pernoctar en una obra
abandonada que al precintarse le obligó a
trasladarse al banco de la plaza Ramon
Llull.
Como si quisiese entrar en el
libro Guinnes o ser el protagonista de
excepción mantiene que en ese banco ha
encontrado la felicidad y que gracias a la
caridad nunca había tenido tanta dinero
para poder ayudar a su familia, por lo que
ahora esta situación es la mejor que
conoce.
Un banco como
compañero
Traore ha rechazado un
sueldo del Consell de 319 euros mensuales
por unas colaboraciones en la Fundación
Deixalles, también ropa y comida de la Cruz
Roja, y cama en el albergue de transeúntes
de Manacor.
Tampoco ha aceptado un
programa de integración a través de un
convenio con el Gobierno. A cambio
permanece desde hace 72 días en un banco
como compañero que le garantiza según él
«la felicidad».