M. F. RIERA
MAÓ.— El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció anoche en Menorca que el descuento en el transporte marítimo y aéreo para los residentes en las islas aumentará del 33 por ciento actual hasta el 38 por ciento a partir del próximo año, en lo que representa el primer paso para alcanzar la bonificación del 50 por ciento prometida de aquí al final de la legislatura.
Después de haber pasado tres semanas de vacaciones en la isla, Zapatero afirmó haber tomado conciencia de que «quizá el mayor problema» que afecta al archipiélago es el encarecimiento del transporte. Sus palabras, en el transcurso de la fiesta organizada por el PSOE en el recinto ferial de Maó, no despertaron, en todo caso, la ovación que parecía esperar entre los asistentes.
Los simpatizantes socialistas reaccionaron, al principio, con cierta frialdad ante el anuncio, si bien a la salida del encuentro y tras una primera meditación ya destacaban que el aumento del descuento es un primer paso en la buena dirección. De hecho, el presidente fue el primero en recordar que «tengo el compromiso de aumentar el descuento de residente hasta un 50 por ciento».
«Me gusta cumplir las promesas y vamos empezar pronto», abundó un José Luis Rodríguez Zapatero que se mostró, asimismo, dispuesto a dialogar con el Govern de Jaume Matas para abordar una «mejora general», aunque sin concretar más detalles, de la declaración de obligaciones de servicio público para los vuelos entre islas aprobada por el anterior Gobierno del Partido Popular.
Esta nueva etapa de diálogo se abrirá, a partir del próximo curso político, a través del Ministerio de Fomento. Los socialistas de Baleares, durante la campaña electoral, anunciaron un incremento del descuento de residente al 50 por ciento, la reducción de la tarifa máxima de los vuelos interislas a 58 euros por trayecto y la extensión del servicio público a las rutas con la Península.
Dice ‘sí’ a las inversiones
El presidente del Gobierno también se refirió a las inversiones pendientes tanto en materia de carreteras como en los aeropuertos de Baleares. En este sentido afirmó que «mantenemos, por supuesto» los compromisos asumidos por el anterior Ejecutivo, si bien matizó que las inversiones deben tener como máxima la preservación del medio ambiente.
José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que el Gobierno «no se va a empecinar en ninguna actuación» y que las nuevas carreteras o la ampliación de los aeródromos se hará «con diálogo» tanto con el Govern como con los consells insulares y los «ciudadanos», en lo que puede entenderse como una alusión a colectivos sociales que se han opuesto a estos proyectos en los últimos meses.
«No habrá ninguna decisión unilateral», prosiguió, «la mejora y la modernización de infraestructuras se hará con diálogo y un amplio consenso social, así es como se mejora un territorio».
En otro orden de cosas, el presidente del Gobierno afirmó que el PSOE encara el nuevo curso político «en forma y con ganas» de apostar por las políticas sociales. Tras ironizar sobre un supuesto proceso de «renovación» iniciado en el PP y la posibilidad de que el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, opte a la reelección, pidió a sus dirigentes que «asuman» su papel de oposición y «digieran» el resultado electoral: «Se ha acabado el tiempo de llamar antipatriota a nadie porque todos construimos nuestro país», prosiguió.
Zapatero agradeció el afecto y la hospitalidad que le han mostrado los menorquines durante sus vacaciones y afirmó que regresará a Madrid «con las pilas cargadas».
El presidente del Gobierno participó en una fiesta con afiliados y simpatizantes organizada por el PSOE en el recinto ferial de Maó. Al evento, que acabó con música en directo, acudieron alrededor de 400 personas, la mitad de las previstas. Hubo, en todo caso, más público que en el mitin de Mariano Rajoy celebrado en el mismo lugar durante la campaña electoral de las generales del 14M.