HENRY PINTO
CAN PICAFORT.- La
masiva participación en la suelta de patos
de Can Picafort fue nuevamente el aspecto
más destacado de la jornada de ayer por
encima de la polémica que suele preceder
este evento enmarcado desde hace décadas en
las fiestas patronales de la Mare de Déu
d'Agost que acabaron anoche.
El
alcalde pedáneo del núcleo costero, Miquel
Ordinas, quiso mitigar la polémica poniendo
en marcha una novedosa iniciativa:
«Incentivar a todos aquellos vecinos que
han participado en la suelta de patos y han
cogido alguno para que, a través de rifas y
sorteos, lo cambiaran por la participación
en esta tómbola, para que nosotros mismos
los dejemos en el torrente de Son Bauló»,
dijo a este periódico el edil.
De
esta forma se han obsequiado entre otras
cosas con un DVD, una lechona, vales para
cenas y un viaje a Menorca para dos
personas a los habilidosos 'cazadores' de
patos. A pesar de esta iniciativa
municipal, muchos no se enteraron y fueron
como cada año a cumplir con el rito de
soltar los patos en el
torrente.
Sobre el mediodía una
decena de embarcaciones transportaron los
poco más de 300 patos -los 8 que viven en
el puerto fueron 'indultados'- que trajeron
de Natura Park delante de las aguas del
Hotel Mar y Paz donde esperaban más de un
millar de nadadores a pie de roca, mientras
otros cientos ya estaban en el agua y otros
se prestaban a zambullirse desde una
treintena de embarcaciones. Entre quienes
soltaban patos se encontraba el regidor de
Fiestas, Nofre Plomer, quien declaró que
«este es un evento donde se respira
tradición, hacemos pueblo rodeados de
familia y amigos, sin dañar a ningún
animal. Me parece que toda la polémica que
se monta desde algunos sectores cada año es
exagerada y para incentivar a la gente a
que dejen los patos en el torrente se optó
por las rifas e incentivos», sostuvo el
edil.
En época de
escasez
Entre los patronos que
soltaban patos por proa y popa se
encontraba el ex regidor Félix Estelrich,
para quien se trata de un «evento ligado a
la historia de nuestro pueblo con 80 años
de antigüedad y que comenzó como una prueba
de destreza: a los mejores nadadores se les
premiaba con un pato y éstos se soltaban
para que los nadadores los capturaran. En
aquella época de escasez el pato era un
manjar y quien lo ganaba se lo comía; pero
las cosas han cambiado, aunque la tradición
en lo que es hacer la suelta se
mantiene».
Elena (valenciana) y su
amiga Aida (de Palma) se desplazaron desde
Ciutat motivadas por la curiosidad: «Desde
una barca de la organización hemos visto
que aquí no pasa nada, es algo muy inocente
y de gran participación, un espectáculo en
el que participan miles de personas, en
Palma se tiene una visión equivocada»,
comentaron.
A pesar de lo tradicional
y festivo de la suelta, este año no se ha
evitado la denuncia. «Han venido al parecer
los de Costas a levantar acta de lo que ha
sucedido, ya veremos que pasa con ese
expediente, pero lo que nos preocupaba era
que la suelta se desarrollara sin
incidentes porque han participado unas
5.000 personas», reconoció
Plomer.
Los fuegos piromusicales
pusieron anoche fin a las fiestas tras el
concierto que ofreció el sábado el
'triunfito' Alex ante 3.000 personas.