GISELA REVELLES
EIVISSA.- El
director de la Administración del Estado en
las Pitiüses, José Manuel Bar, pidió ayer
«tranquilidad» a los ciudadanos ante el
suceso que, en la madrugada del pasado
domingo, acabó con la vida de José Miguel
López en la terraza de un restaurante de
Sant Josep. «Quiero», abundó Bar,
«transmitir un mensaje de tranquilidad
porque Eivissa, a pesar de lo que ha
sucedido es realmente una isla
tranquila».
Bar indicó también que la
investigación del asesinato, en el que
intervinieron, al menos, tres personas,
sigue su curso. «Los cuerpos y fuerzas de
seguridad del Estado siguen trabajando aquí
y también lo están haciendo fuera»,
explicó, «porque lo que está claro es que
el móvil no está en Eivissa».
El
delegado de Interior en las Pitiüses negó
la existencia de «mafias» en Eivissa y
recordó que «transmitir una imagen de
inseguridad al exterior no es positivo, y
menos en una temporada turística como la
que estamos teniendo».
Bar subrayó
que Eivissa «sigue siendo un destino
tranquilo». Y definió el lugar de los
hechos, el municipio de Sant Josep de sa
Talaia, como «un pueblo idílico en cuanto a
tranquilidad».
En opinión del
responsable de las fuerzas y cuerpos de
seguridad del Estado en las Pitiüses, éstas
«han reaccionado ante este suceso con
rapidez y eficacia». «Eivissa», abundó, «no
ha sido más que el escenario circunstancial
de este crimen». Y como prueba de la
situación que viven las Islas recordó que
«los delitos han descendido en los últimos
meses un 20%». «Este asesinato», concluyó,
«ha sido un fenómeno que ha causado mucho
revuelo. Pero se trata de un hecho aislado
en una isla en la que los cuerpos y fuerzas
de seguridad del Estado hacen cada día un
esfuerzo importante para garantizar la
seguridad de los ciudadanos».
Sin
detenciones
Fuentes de la
investigación, por otro lado, indicaron
ayer que, al cierre de esta edición, no se
había producido ninguna detención en
relación con el asesinato de José Miguel
López, alias Micky. La víctima, que
cuando visitaba Eivissa se alojaba en un
chalé de cala Carbó, tenía negocios de
compra venta de vehículos en Madrid y
Málaga y, además, estaba vinculada al mundo
delincuencial de la capital, donde era «muy
conocido» en medios judiciales y
policiales.
Las mismas fuentes
señalaron también que «la investigación va
lenta» debido a que «muchas cuestiones
están fuera de Eivissa». Señalaron, además,
que el ajuste de cuentas es en estos
momentos la hipótesis con más
peso.
Hasta el momento, nada se sabe
del vehículo en el huyeron los asesinos ni
si éstos se encuentran aún en la isla,
según indicaron las fuentes consultadas por
este diario.