T. J. ESCANELLAS
PALMA.- Con una
sonrisa de oreja a oreja y con una medalla
de oro colgando del cuello aterrizaron ayer
en el aeropuerto de Son Sant Joan Gabriela
Ocete y Alba Torrens. La alegría que
desprendían sus rostros no era para menos,
ya que las dos jugadoras mallorquinas han
sido una pieza clave en el triunfo de la
selección española cadete en el último
Europeo de baloncesto, que concluyó el
domingo en la localida italiana de Biella
tras una semana de
competición.
Fueron recibidas en la
Isla por cerca de treinta personas entre
familiares y amigos y el momento más
emotivo de la llegada lo protagonizó el
abuelo de Alba, que no pudo contener las
lágrimas.
Cabe destacar que
Gabriela, que juega de base y pertenece al
Centro de Tecnificación balear, fue fija en
los esquemas del seleccionador Carlos
Colinas, mientras que Alba, que ocupa la
demarcación de alero en las filas del Siglo
XXI, se erigió en uno de los principales
argumentos ofensivos del combinado
nacional, ya que en la final ante
Serbia-Montenegro anotó 22
puntos.
Ahora gozarán de unos cuantos
días de vacaciones antes de incorporarse de
nuevo a los entrenamientos con sus
respectivos equipos y con el paso de los
días irán asimilando un éxito que por
derecho propio les sitúa tras los pasos de
la olímpica Marta Fernández.