Tras dos años de prospecciones
submarinas, la nave griega que lleva varada
más de 2.500 años en aguas de cala Sant
Vicens empieza a desvelar sus secretos.
Arqueólogos catalanes y locales han
desenterrado parte de su remoto
pasado.
HENRY PINTO
El
vaixell grec del siglo VI a.C. que
se encuentra a escasos metros de la costa
de Cala Barques en Cala Sant Vicenç es el
mejor conservado de los navíos griegos que
se han localizado en el Mediterráneo
Occidental por delante incluso de
embarcaciones míticas de la misma época que
fueron descubiertas años atrás como el
Julio Verne 9 y el Ben Porté.
A esta conclusión cuando menos han llegado
el equipo de técnicos que hacen las labores
de excavación subacuáticas y que lidera
Xavier Nieto.
La expectación era
máxima en la mañana de ayer cuando más de
una decena de reporteros y cámaras de
televisión se agolpaban en un diminuto
local de Cala Barques para conocer detalles
de los hallazgos realizados por varios
técnicos del Centro de Arqueología
Subacuática de Cataluña. Este refuerzo a la
labor desempeñada desde el área de
Patrimonio del Consell de Mallorca nace del
convenio de colaboración entre la entidad
que preside Maria Antònia Munar y el
Departamento de Cultura de la Generalitat
de Catalunya.
Munar acudió a la cita
en compañía del Conseller de Ordenación del
Territorio, Bartomeu Vicens, el Director
General de Cultura de la Generalitat,
Francesc Tarrats, y ambos fueron recibidos
por el alcalde accidental de Pollença,
Tomeu Cifre, y varios ediles
locales.
La embarcación está bien
conservada «debido a que ha estado cubierta
por una capa de arena y rocas a escasos 7
metros de profundidad, tiene entre 20 y 22
metros de eslora y fue fabricada con madera
de pino, roble y cedro». La principal
peculiaridad de su armadura reside no
obstante en la ausencia de clavos y astilla
entre los listones. Su ensamblaje fue
posible gracias a unos orificios que
presentas las maderas y que permitía el
hurdido una a una.
Es la segunda
ocasión en que el grupo de técnicos realiza
trabajos de recuperación y estudio en aguas
pollencines. El primer pecio se
realizó hace dos años y en estas nuevas
inmersiones los expertos aseguraron que han
podido conocer más detalles además de
recuperar diversos objetos como joyas,
moldes y piezas de cerámica griega e
ibérica, además de ánforas con vino de
Corinto, aceite de Marsella y Sicilia. Esto
demuestra el intercambio comercial entre
griegos y diversas poblaciones de esta zona
del Mediterráneo como con el levante
peninsular.
Los trabajos no han sido
tarea fácil. «A pesar de estar a tan poca
profundidad -aclaró Nieto- tenemos que
tener mucho cuidado para no apoyarnos sobre
la superficie de madera del casco, pues
podría estropearse». También encontraron un
casco y lo que parece un lingote de plata
con el que harían joyas a bordo con el
molde que encontramos».
turismo de
calidad. Munar aprovechó el
hallazgo para anunciar la finalización del
PTM (Plan Territorial de Mallorca) y
defender su modelo turístico de calidad.
«Queremos un turismo de calidad que
se interese por la cultura y desde el
Consell de Mallorca colaboraremos siempre
que sea necesario con esta serie de
trabajos para recuperar nuestro
patrimonio», señaló la presidenta del
Consell, que se trasladó en compañía de las
demás autoridades y técnicos a bordo del
Thetis, el barco de apoyo de los
arqueólogos.
En la cubierta de la
embarcación Munar se quedó maravillada con
los restos arqueológicos que pudo tocar. Le
llamó especialmente la atención unas
monedas de oro y una cadena en perfecto
estado, así como la parte superior de una
àmfora griega. Desde el Consistorio
pollencí, el alcalde Cifre pidió a
Vicens «me gustaría que la gran mayoría de
estos restos se quedase en el Museo de
Pollença, para el disfrute de los
pollencins y de quienes nos
visitan».
Por ahora Vicens no ha
asegurado nada pero señaló que siguen
siendo propiedad del Museo de Mallorca. Por
su parte el regidor Joan Comas sostuvo: «Si
no se pueden garantizar que se quede gran
parte de los restos aquí, lo mínimo que se
pueden hacer cuando finalice el trabajo es
organizar una gran exposición con toda la
documentación incluida en Cala San Vicens o
en el Museo de Pollença».
El
delegado de Cala Sant Vicenç no disimuló su
sorpresa ante el buen estado de
conservación de la nave y el hecho de que
no haya sufrido expolio al estar tan cerca
de la costa. Los trabajos de esta segunda
etapa finalizaran antes de que acabe
agosto.