El joven argentino asegura que tras el
accidente «estaba inconsciente» y que «no
sabía lo que decía». Y añade que lo único
que recuerda es que los agentes le
reprocharon que estaba «muy borracho». «Me
negaron la asistencia médica y me tuvieron
toda la noche en una cama de hormigón, en
unas condiciones que no se merece nadie»,
añade Julio César Corella.
«Llegó un
momento en el que estando en la comisaría
no sentía las piernas y pensé que no
volvería nunca a andar», prosigue. Al
margen de la lesión más grave en su espalda
y por la que tuvo que ser intervenido de
inmediato, este joven sufrió una fractura
en su clavícula y tiene diversas
contusiones por todo el cuerpo. Lo ocurrido
lo ha puesto en manos de sus abogados, que
están estudiando emprender acciones penales
contra la Policía Local de Palma.