ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
empresario argentino afincado en Mallorca,
Julio César Corella, ha estado a punto de
quedarse postrado en una silla de ruedas
para el resto de su vida. Sufrió un
accidente de tráfico durante la madrugada
del pasado jueves al saltarse un ceda el
paso a la altura del número 1 de la calle
Monterrey de Palma con su ciclomotor y se
acabó empotrando contra un coche. El
resultado del siniestro, una clavícula rota
y una vértebra destrozada. La Policía Local
se personó en el lugar, le realizó el
pertinente control de alcoholemia y el
resultado fue positivo (0,6).
A
pesar del estado en el que se encontraba el
herido, los agentes lo detuvieron y lo
trasladaron a las dependencias policiales
de San Fernando, donde según Corella,
permaneció ocho horas «retorciéndome de
dolor y en unas condiciones
tercermundistas». Pero no fue hasta el día
siguiente cuando definitivamente fue
trasladado al centro sanitario. Los propios
médicos que han atendido al joven confiesan
que lo ocurrido ha estado a punto de
costarle la movilidad de sus extremidades
inferiores.
En estos momentos, el
herido se encuentra ingresado en Son Dureta
y tuvo que ser intervenido de urgencia para
evitar que una de las astillas de la
vértebra afectada le traspasara la médula
espinal. Tras el trato recibido por los
agentes municipales ha decidido interponer
una denuncia ante el Juzgado de Instrucción
número 5 de Palma poniendo en conocimiento
de la Justicia lo ocurrido. Y lo ha hecho
porque, según él, «pedí continuamente
asistencia médica y me fue denegada. Lo
único que me decían es que estaba borracho,
pero la realidad es que han estado a punto
de dejarme en silla de ruedas». Según reza
la denuncia, «sobre todo quiero denunciar
la falta de atención médica en el momento
del accidente, así como la detención al
estar herido».
La versión
opuesta
Los agentes que le
detuvieron, sin embargo, mantienen una
versión totalmente opuesta a la del
accidentado. La responsable de Comunicación
de la Policía Local de Palma, Pilar Seguí,
llevó a cabo ayer por la tarde una profusa
investigación de lo ocurrido y las
conclusiones a las que ha llegado varían
sustancialmente de lo expuesto por Corella.
La Policía Local asegura que en el momento
del accidente, el empresario «solicitó una
ambulancia y que ésta acudió al lugar de
los hechos». La policía municipal prosigue
que «los médicos que le asistieron optaron
por trasladarlo a un centro hospitalario,
pero que él se negó». Ante esta respuesta,
y siempre según la versión policial, «se
trasladó a Corella en un estado de
embriaguez considerable a los calabozos de
San Fernando, exactamente igual que se hace
con cualquier otra persona en estas mismas
circunstancias».
Y añaden los
agentes que intervinieron que en las
mencionadas dependencias policiales, Julio
César Corella «solicitó asistencia médica y
que inmediatamente se le trasladó a Son
Dureta». Asimismo, recuerdan que «no es la
primera vez que esta persona da positivo
por superar los niveles de alcohol
permitidos. En estos momentos sobre el
Juzgado de Instrucción recae la
responsabilidad de determinar si
efectivamente hubo una negligencia por
parte de la Policía Local o si fue el
propio herido quien renunció
voluntariamente a ser atendido por los
médicos.