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  Lunes, 2 de agosto de 2004 Actualizado a las 01:12
 

INSTITUTO DE SERVICIOS SOCIALES / FAMILIAS CANGURO
«En 10 años he acogido a 40 niños: lo que me aportan no se puede pagar»

Las familias 'canguro' destacan que la adopción temporal es «muy gratificante», aunque reconocen que devolver a los niños es «duro»


MARIONA CERDÓ

PALMA.- Sandra y Damià acogieron hace dos meses a un niño y una niña de dos y cuatro años que corrían peligro de ser maltratados por sus padres. La experiencia ha sido muy enriquecedora. Tanto, que ahora, cuando se acerca la hora de retornarlos, ella se resiste: «No sé que voy a hacer cuando se vayan, yo no los devuelvo».

Por supuesto, no habla en serio. El Institut de Serveis Socials (S'Institut) se encarga de dejar bien claro a las familias que la adopción de niños tutelados es temporal. A pesar de ello, desarrollar vínculos afectivos es inevitable y se hace realmente difícil retornar a los pequeños cuando ha finalizado la adopción temporal.

«Es duro, pero también es gratificante saber que el niño que has cuidado durante meses va a volver con sus padres y va estar bien». Aina trata de convencer con estas palabras a Sandra, pero no hace falta. «Yo sé que la niña echa de menos a su mamá, y estaré contenta cuando pueda volver con su familia», responde ella.

Aina y Sandra son dos de las personas que se han acogido al programa de familias canguro de S'Institut. Se trata de una iniciativa que impide que los niños que han sido separados de sus padres a causa de maltratos, abusos o negligencias tengan que vivir durante meses o años en un centro de menores.

A cambio, se instalan en el hogar de una familia que se ha presentado voluntaria para acogerlos. Todos los especialistas coinciden en asegurar que para los niños es muy positivo pasar el tiempo que permanecen alejados de sus padres en un entorno familiar.

«Cariño multiplicado»

«Son niños que te devuelven el cariño multiplicado», asegura Aina. Ella es la voluntaria más veterana del programa de familias canguro. En diez años, ha acogido ya a 40 niños y asegura que continuará haciéndolo. «Es una experiencia que me llena, lo que me dan estos niños no se puede pagar de ninguna manera», asegura.

Aunque el programa de familias canguro sólo tiene tres años de vida, anteriormente ya existían iniciativas que permitían a algunas personas hacerse cargo de niños tutelados de forma temporal. Aina procede de aquella época.

Ella y su marido tienen cinco hijos propios y por su casa han pasado multitud de niños de los servicios sociales de Mallorca. En los momentos en que se produjo el encuentro con EL MUNDO/El día de Baleares, Aina y su familia tenían en casa a cinco niños, con edades comprendidas entre los 15 días y los 2 años.

Separación

El equipo de educadores, psicólogos y trabajadores sociales de S'Institut ponen especial empeño en preparar a las familias canguro para el momento de la separación. No en vano, procuran que los niños no llamen mamá ni papá a los padres adoptivos. En su lugar, padrino y madrina son designativos más apropiados.

Un mes antes del momento de la devolución del niño, los psicólogos y trabajadores sociales comienzan la labor de concienciación de los padres canguros. Con Sandra ya han empezado, lo que significa que el momento se acerca. «Creo que voy a pedir otro niño», dice ella.

No es un caso aislado. Según explica Joan, el psicólogo del programa de S'Institut, muchas familias canguro solicitan acoger a un nuevo niño en seguida que han devuelto al suyo. De esta manera, procuran llenar el vacío que ha dejado la ausencia del pequeño.

A pesar de todo, los padres del programa de S'Institut insisten en que la experiencia vale mucho la pena. Los hijos de Aina le han dicho en varias ocasiones que, cuando sean mayores, quieren hacer lo mismo que ella.

Desde luego, para Aina, la experiencia le resulta siempre gratificante: «Son niños que en muchas ocasiones no han podido disfrutar de una caricia ni de un mimo. Por eso, cuando les das cariño te lo devuelven multiplicado. Es muy enriquecedor».

 
   
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