Prepar a la familia biológica para que
pueda recuperar a su hijo. Esa es una de
las funciones básicas del equipo de
psicólogos y trabajadores sociales que
trabajan en el programa de familias canguro
de S'Institut. Y, según las estadísticas,
el 40% de las familias se rehabilitan y son
capaces de volver a acoger a sus
hijos.
Los Servicios Sociales separan
a los niños de sus padres cuando detectan
que la familia biológica ha cometido con
sus hijos negligencias, abusos sexuales o
maltratos. Cuando se toma esta decisión
extrema, la prioridad del equipo de
profesionales de S'Institut es preparar a
los padres, en la medida que sea posible,
para que puedan volver a hacerse cargo de
sus hijos.
Mientras esto no sucede,
los niños permanecen bajo la tutela de los
servicios sociales. S'Institut procura que
los niños con una edad comprendida entre
los 0 y los 3 años no vayan a centros de
acogida y convivan con familias canguro.
Tanto es así, que desde el año 2001, ningún
niño menor de 3 años ha tenido que pasar
por un centro de menores.
Desde que
se puso en marcha la iniciativa en agosto
de 2001, un total de 73 niños han pasado
por el programa de las familias canguro.
Según las estadísticas de S'Institut, un
40% de los niños han regresado a su hogar
originario. Concretamente, un total de 30
niños han sido acogidos de nuevo por sus
padres biológicos.
En 24 casos, el
retorno a la familia original ha sido
imposible. En estas ocasiones, los niños
han sido adoptados por otras familias que
los han acogido definitivamente.
Por
lo que se refiere al resto de los casos, 10
niños han sido separados definitivamente de
sus padres pero han seguido viéndolos
semanalmente; 5 han cambiado de familia
canguro, y 4 han retornado a un centro de
menores.
El equipo de profesionales
de S'Institut deja muy claro desde el
principio a las familias canguro que la
adopción es temporal. De esta manera, evita
que se hagan ilusiones o se encariñen en
exceso con el niño. Además, esta
circunstancia también tranquiliza a las
familias biológicas, que tienen la certeza
de que nadie les va a arrebatar a sus
hijos.
Pese a ello, en el año 2001,
cuando el programa todavía no estaba
delimitado del todo, las familias canguro
adoptaron definitivamente a los niños en
siete casos. En los dos últimos años esta
situación no se ha repetido.