PALMA.- El presidente de la Federación
de Empresarios de Comercio de Baleares
(Afedeco), Bartolomé Servera, apostó ayer
por la apertura de los comercios de
Baleares durante el mediodía y los sábados
por la tarde, como aconsejó el Consejo
Económico y Social (CES) el viernes, en la
presentación de sus sugerencias sobre la
situación socioeconómica y laboral de
Baleares.
Servera señaló que se
tomará previsiblemente una decisión en este
sentido a partir de octubre, con el
objetivo de competir con las grandes
superficies, una vez se haya consensuado
esta iniciativa con los comerciantes de las
islas. En este sentido, comentó que esta
medida ya está siendo experimentada por
varios comercios a fin de determinar su
viabilidad económica.
Servera, tras
ser recibido en audiencia por el presidente
del Govern, Jaume Matas, aclaró que esta
apertura tendría lugar en los comercios
compuestos por una platilla numerosa y que
estos establecimientos «no tendrán la
necesidad» de estar disponibles al público
en domingo de forma regular, sino
únicamente si se debe abrir un determinado
domingo «por tradición y la población
tengan que comprar ese
día».
Asimismo, explicó que Afedeco
está realizando sondeos para conocer la
opinión de los comerciantes respecto a esta
medida, ya que «son los que finalmente
deben decidir sobre este asunto, que afecta
exclusivamente al ámbito privado de cada
uno de los comercios». «Tampoco debe
olvidarse la opinión de los trabajadores
del sector porque impulsar estas aperturas
precisa de la participación de este
importante colectivo», dijo.
El
presidente de Afedeco, que se reunió con
Matas junto a los demás miembros que
conforman la nueva Junta Directiva de la
federación, resaltó la necesidad de iniciar
la remodelación o reconversión de los
comercios obsoletos para hacer frente a la
«complicada» situación económica por la que
atraviesan las islas, y reclamó la
colaboración intitucional del Govern a fin
de llevar a cabo este
proceso.
«Nuestro comercio necesita
una reconversión profunda», manifestó
Servera, quien agregó que este sector ha
quedado «muy retrasado» por problemas
generacionales, por lo que «debemos reunir
los máximos esfuerzos para ponerlo al día».
En este sentido, subrayó que, en el caso de
Palma, el comercio del centro de la ciudad
es el que «más sufre» debido, a su juicio,
a los problemas de circulación y de
aparcamiento.
Además Bartolomé
Servera también consideró que en la capital
balear «ha habido más oferta que demanda
dentro del sector».