PEDRO AGUILÓ MORA
PALMA.- El
corazón de un bosque de Son Bauló escondía
un secreto que tal vez conocían demasiadas
personas. A las 17.30 horas del pasado
miércoles, una de ellas llamó al cuartel de
la Policía Local de Santa
Margalida.
La mencionada llamada,
anónima por cierto, se convirtió en el
detonante que desencadenó el
desmantelamiento de una plantación
compuesta por 39 arbustos de marihuana
ocultos bajo la fresca sombra de los
pinos.
Tras la delación telefónica,
una patrulla de agentes se desplazaron
hasta la zona boscosa señalada en la
urbanización de Son Bauló. Una vez llegados
al lugar, los policías certificaron la
existencia de 39 macetas donde en cada una
de ellas estaba germinando una planta de
cáñamo índico. O lo que es lo mismo:
marihuana.
Acto seguido, la Policía
Local tomó varias fotografías de la
plantación y desplegaron un control de
vigilancia en toda la zona
colindante.
Alrededor de las 20.30
horas, tal y como había revelado la llamada
delatora, dos jóvenes vecinos de Santa
Margalida se acercaron como cada día hasta
el pinar de Son Bauló para regar su nada
despreciable plantío de
'maría'.
Regadoras en mano, los dos
individuos, cuyas identidades corresponden
a las siglas de J.F.S. y M.V.N., fueron
arrestados por los efectivos de la Policía
Local que desde hacía varias horas se
encontraban apostados al fresco del
pinar.
Tras detener a los dos
jóvenes, la Policía Local de Santa
Margalida trasladó los 39 tiestos de
marihuana hasta el cuartel de la Guardia
Civil vilera quien posteriormente se
hizo cargo de todas las diligencias
pertinentes.
Una práctica
habitual
Según informaron ayer
fuentes del Insituto Armado a EL MUNDO/El
Día de Baleares, los dos jóvenes se
disponían ese mismo día a trasplantar las
macetas de cáñamo en la ubérrima tierra de
la garriga. Las herramientas de labranza
que portaban consigo hablaban por si
solas.
Sin embargo, a día de hoy la
marihuana ha sido 'trasplantada' a las
dependencias de la Guardia Civil a la
espera de que hoy pasen a manos de Sanidad
y posteriormente sean destruidas. No
obstante, la aparición de auténticos
sembrados de plantas de marihuana en el
interior de zonas boscosas no es ni mucho
menos un hecho extraordinario.
Pese a
que la venta de marihuana está
completamente prohibida, no pasa lo mismo
con la comercialización de sus semillas. De
hecho ya son muchos los establecimientos en
la Isla que se dedican a la venta de todo
tipo de variedades de pepitas de cáñamo
índico. Asimismo, la mayoría de los
clientes de estas tiendas son gente joven
que no cuentan con el consentimiento de sus
padres para sembrar las semillas de
marihuana en su propio domicilio. De esta
manera optan por hacerlo entre la espesura
de las arboledas.
La marihuana, como
la gran mayoría de herbáceos suele
sembrarse a mediados de abril y es
justamente durante esta época del año
cuando la planta necesita más cuidados. En
noviembre es habitual que se inicie la
recolecta.
Para J.F.S y M.V.N., la de
este otoño, será una mala cosecha.