M. A. RUIZ
PALMA.- El diputado
autonómico socialista Antonio Diéguez
exhibió ayer la doble vara de medir del
PSOE. Tras exigir con firmeza la inmediata
destitución de todos los cargos públicos
del Govern que visitaron el local del
alterne Rasputín durante su viaje
oficial a Moscú, Diéguez vistió la toga de
abogado defensor para justificar los
extravagantes gastos efectuados por
Margarita Nájera, con cargo a los
presupuestos municipales, durante su etapa
al frente del Ayuntamiento de
Calvià.
Tal como informaba ayer EL
MUNDO/El Día de Baleares, Nájera pagó con
la tarjeta Visa del Consistorio compras por
importe de 78.000 pesetas durante un viaje
privado de dos días a Santiago de Chile y
se gastó otras 174.399 pesetas, incluyendo
una excursión en helicóptero sobre el cielo
de Manhattan, durante una estancia en Nueva
York, realizada en mayo de
1999.
Preguntado al respecto, Antonio
Diéguez aseguró ayer que no da ninguna
credibilidad a estos datos y afirmó ayer
que la conducta de Nájera fue
«irreprochable. Los medios de comunicación
cumplen su función», indicó respecto a las
informaciones publicadas por este diario,
«pero a veces se presentan los
acontecimientos de una forma que no es
correcta».
Al respecto, Diéguez
explicó que Margarita Nájera se desplazó a
Nueva York en viaje oficial, porque había
sido invitada a explicar ante las Naciones
Unidas la experiencia del Ayuntamiento de
Calvià en el diseño de la Agenda 21 de
desarrollo sostenible. En cuanto al dinero
gastado por Nájera para hacer regalos a su
peluquera y a otras personas de su
confianza, Diéguez comparó esta actuación
con los regalos institucionales que realiza
el president Jaume Matas cuando le visita
alguna personalidad, como un embajador: «en
una circunstancia así, no le vas a pedir un
recibo», indicó el diputado socialista en
declaraciones a la cadena Cope.
La
tinta del calamar
Diéguez se
mostró convencido de que el alcalde
popular de Calvià, Carlos Delgado,
ha difundido esta información después de
que su nombre haya aparecido asociado al
caso Rasputín: «No creo que Delgado haya
conocido estos hechos hace 24 horas, sino
que la utiliza ahora, del mismo modo que el
calamar echa tinta cuando se siente
amenazado», señaló el diputado
socialista.
En rueda de prensa,
Antonio Diéguez dio ayer por hecho que ni
el president Matas, ni su escolta, ni el
traductor ruso que había contratado el
Govern entraron en el club Rasputín. Sin
embargo, mantiene las dudas sobre el
conseller de Turismo, Joan Flaquer, y el
alcalde Carlos Delgado, quien se había
sumado a la delegación oficial para
presentar en Moscú la Olimpiada de Ajedrez
que se celebra este año en su
municipio.
La Mesa del Parlament
decidió ayer aplazar, hasta el próximo
martes, el debate sobre si acepta la
propuesta del PSOE para que el president
Jaume Matas informe sobre el escándalo ante
la Cámara autonómica, en un pleno
extraordinario. Diéguez sospecha que sólo
se trata de una «maniobra dilatoria» del
PP, con el fin de evitar la comparecencia
de Matas, y sostiene que Flaquer, entrara o
no en el garito, debe ser cesado
fulminantemente porque «después del
desastre del Rasputín, no puede
seguir siendo el responsable de la
promoción turística de Baleares».