P. NICOLAU
BINISSALEM.- Los
Independientes de Binissalem y la
organización ecologista Gadma presentaron
ayer una propuesta alternativa a la del
equipo de gobierno del PSOE para el segundo
polígono industrial que reduce a más de la
mitad el consumo de territorio, aumenta el
espacio destinado a las empresas locales y
rebaja el precio de venta por metro
cuadrado.
El independiente Pere Pol y
el portavoz de Gadma, Bernat Fiol, proponen
un consumo de territorio de 57.000 metros
cuadrados en lugar de los 134.000 actuales
y 22.200 metros cuadrados para los
empresarios locales, a diferencia de los
16.000, y otros 24.000 si finalmente se
produce el traslado de la empresa Buades.
Así como apuestan porque el precio de venta
por metro cuadrado sea de 90 euros y no los
132 programados. Referente a este último
apunte, programan que los compradores
abonen dos tercios con la entrega del solar
y se conceda una carencia de diez años sin
pagar nada.
El 34% restante se
sufraga tras la carencia, durante diez
años, y con un interés fijo del 3% anual.
También se plantea el alquiler o el
arrendamiento con opción de compra. En caso
de que un empresario quiera vender, el
Ayuntamiento se reservaría la opción de
compra preferente a un precio superior al
de la adquisición primera e inferior al del
mercado y la ofertará a otro empresario del
municipio. El nuevo polígono lo gestionaría
directamente el Consistorio o a través de
una empresa pública. La inversión del
proyecto asciende a 117.793.450 euros «con
los criterios aplicados en la primera fase»
y aplicando un margen de seguridad del 50%
la cifra alcanza los 176.690.174 euros. El
edil afirmó que «no afectaría al
endeudamiento ni a la liquidez». Igualmente
apuntan a que se obtengan los solares de
los propietarios en esta zona a 198.000
euros por cuarterada.
En el estudio
económico y financiero se contemplan 77.000
metros para futuras ampliaciones. Pol y
Fiol subrayaron que ésta «mejora todas las
propuestas presentadas y, aunque no es
nuestro ideal, hemos cedido para llegar a
un consenso». En principio, «el alcalde ha
dicho que las posturas no eran tan
lejanas». Aunque si no se acuerda estudiar
el documento se recogerán firmas para
«forzar» al primer edil a un análisis de la
proposición.