HENRY PINTO
INCA.- El centro de
estancias diurnas de la Residencia Miquel
Mir cumple un año desde que fue inaugurado
por el alcalde de Inca, Pere Rotger. Los
usuarios lo celebraron ayer en compañía de
los responsables del centro y de algunos de
los regidores de la Corporación.
Este nuevo servicio ya funciona a
pleno rendimiento y el balance que hace el
Consistorio es «positivo», pues de las 20
plazas de las que dispone ya tiene
cubiertas 17, 13 mujeres y 4 hombres
(cuando abrió sus puertas apenas había 5
usuarios). Respecto a las cifras, el
Ayuntamiento subvenciona la estancia de
cada usuario por lo general en un 32,6%,
pues el coste de cada persona llega a los
410 euros mensuales, aunque cada uno de los
17 usuarios paga un máximo de 276 euros al
mes, «siendo ésta una de las tasas más
bajas de toda Mallorca», según fuentes
municipales.
Hay una serie de
requisitos que deben de cumplir los
usuarios como son el estar empadronado en
el municipio, tener más de 55 años y ser
pensionista o cónyuge de pensionista y
presentar alguna deficiencia psíquicas,
física o social que dificulte su propia
autonomía.
Cuando se puso en marcha
este servicio el principal objetivo era que
el usuario pudiera recibir toda la atención
y cuidados necesarios, pero sin que se
desligase del entorno familiar y también
beneficiar a las familias que hasta ahora
venían haciendo un sacrificio para que
pudiesen desempeñar otras actividades sin
contratiempos.