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A QUIEN CORRESPONDA
¿Y a quién se le ocurre?
Ayer, sobre las 16.00 horas, un fenomenal
atasco atoró por completo el tramo de la
autopista al aeropuerto: el trayecto entre
el cruce de Avenidas y el desvío a la vía
de cintura se tardaba exactamente media
hora en ser recorrido. ¿Un accidente? ¿Un
camión averiado? No, que a la Guardia Civil
de Tráfico se le había ocurrido nada menos
que realizar un control de alcoholemia,
reduciendo los tres carriles operativos a
uno solo con el resultado de un gran caos
de efectos multiplicadores sobre las
Avenidas y el Paseo Marítimo. El control
permaneció impertérrito, sin ponderar el
desastre circulatorio que provocaba y
poniendo de los nervios a los que, con
razón, temían perder su avión. ¿Cómo es
posible que se tomen estas decisiones
alocadas en el peor momento y sitio y,
encima y lo que es más grave, no se
rectifiquen cuando se comprueba el
desastre?
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