L.M.
PALMA.- Las perforaciones
ilegales han proliferado en las últimas
semanas. Máxime cuando la subida de las
temperaturas han hecho que el agua se
convierta en un bien cada vez más escaso.
La Consellería de Medio Ambiente y el
Consell de Mallorca han presentado en el
juzgado de guardia una ingente cantidad de
denuncias contra estos pozos
clandestinos.
En esta ocasión, los
reflejos de la Conselleria de Medio
Ambiente han resultado providenciales para
evitar un posible expolio de los recursos
hídricos en el subsuelo mallorquín. Las
denuncias han pasado por registro a la
espera de que el juez decida abrir
diligencias al respecto.
Las copiosas
lluvias caídas en los últimos meses han
multiplicados hasta cantidades ingentes el
caudal de los acuíferos de Mallorca. Sin
embargo, este hecho no ha evitado la avidez
de los más desaprensivos por practicar
prospecciones del terreno
clandestinas.
El agua se convierte en
un preciado tesoro durante estos meses. Las
perforaciones indiscriminadas y la
extracción del agua sin control de las
reservas del subsuelo puede dar al traste
con el regadía de la agricultura o con el
agua para el consumo humano.
Debido a
la lluvia continua caída durante los
últimos meses en Mallorca, las filtraciones
han proliferado en distintos puntos de la
Isla. De hecho, las perforaciones ilegales
en busca del preciado líquido contaban con
un alto porcentaje de probabilidad de
saldarse con éxito.
Según las
investigaciones practicadas por el Consell
Insular de Mallorca y la Conselleria de
Medio Ambiente muchos han sido los que han
decidido convertirse en zahoríes por su
cuenta y riesgo. Corresponde a estas dos
instituciones dar los permisos para poder
practicar una perforación del subsuelo en
busca de agua. Algo que evidentemente no se
ha hecho en los casos
denunciados.
Una de las principales
reservas del subsuelo mallorquín ha sido el
embalse de s'Extremera. Las filtraciones
del agua de lluvia le ha llevado a alcanzar
un importante volumen de agua.
Otro
tanto ocurre con los embalse de Cúber y
Gorg Blau. Las importantes reservas de agua
permite mirar con cierto optimismo hacia
los dos próximos años. En cambio, este
hecho no impide que la extracción del agua
siga estando sometida a un importante
control por parte de las autoridades
competentes.
Delito
ecológico
Las denuncias
presentadas por Consell y Conselleria podía
acarrear la correspondiente multa en
función de si la extracción es más o menos
desmedida por un presunto delito
ecológico.
Pese a la lluvia
caída durante los últimos años, los
estragos de la sequía del año 2000 se
encuentran omnipresentes. De hecho, según
la Encuesta del Agua realizada por el
Instituto Nacional de Estadística (INE) los
hogares de Baleares son los que menos agua
consumieron n de toda España durante 2002.
El gasto de agua en el archipiélago
alcanzó 127 litros por habitante y día
durante 2002. En cambio, ese mismo año, la
media nacional de consumo de agua por
habitante era de 164 litros por habitante y
día.