HENRY PINTO
SANTA MARGALIDA.- Una
de las diez nuevas residencias que desde la
Conselleria de Presidencia se construirán
en Mallorca se ubicará en el antiguo hotel
de funcionarios de Can Picafort, que en la
actualidad es un establecimiento hotelero
abierto a todo el público que reserve desde
la Península. Este gran inmueble, que tiene
en la actualidad capacidad de 120 plazas y
que es propiedad del Govern balear, será
reconvertido en una escuela de hostelería
«si de cara a la próxima temporada
turística de 2005 aún no se ha instalado la
residencia. En ese caso, presentaremos un
proyecto alternativo para este inmueble»,
según ha reconocido el director general de
Turismo, Josep Aloy.
La propuesta de
Aloy responde a la antigua voluntad de la
Conselleria de Turismo de crear una escuela
de hostelería en la zona, para lo que
«dedicaríamos una parte de este inmueble a
la formación de los futuros profesionales
pero, sobre todo, al reciclaje de los
actuales trabajadores del sector, haciendo
especial hincapié en la cocina,
planteándonos incluso traer a grandes
especialistas de los fogones para que
impartan determinadas cursos. Para ello
esperamos contar con la colaboración de las
asociaciones hoteleras de Can Picafort y de
la zona Nord», añade el director
general.
De hecho, hace años se
realizaron las obras y la planta baja del
inmueble, que es una réplica del campus de
la Escuela de Hostelería de la UIB, pero
por diferentes problemas de tipo técnico
nunca llegó a ponerse en funcionamiento a
pesar de que las obras se inauguraron.
Por su parte, los hoteleros están
encantados con la propuesta de Aloy, ya que
«es una vieja aspiración y consideramos que
desde hace tiempo se debería de haber
puesto en marcha. Es positivo y necesario
para el sector, de este tema se había
hablado hace mucho tiempo y me alegro de
que Turismo esté interesado en retomarlo de
nuevo», reconoce la presidenta de la
Asociación Hotelera de Can Picafort,
Sebastiana Moranta.
El proyecto de
Turismo es dedicar al menos tres cuartas
partes del apartado formativo de la Escuela
de Hostelería a la cocina. «Aprovechando
las infraestructuras existentes podríamos
ofrecer formación y práctica, que luego en
algunos casos se podría extrapolar a
hoteles de la zona en los que realizaríamos
algunas sesiones demostrativas con grandes
chefs. De esta forma, gracias a un
acuerdo con la UIB sería posible ofrecer ya
no sólo capacitación, sino tener un sector
mejor preparado y más competitivo, lo que
beneficiará al turismo», señala
Aloy.
Por su parte, el alcalde de
Santa Margalida, Antonio Del Olmo, insiste
en la necesidad de que se ponga en marcha
la residencia: «Ya lo planteamos al ex
conseller Celestí Alomar y esperamos que
tras el compromiso de Rosa Puig podamos
contar con esta residencia que es necesaria
para nuestro municipio».
Sobre la
propuesta de Aloy, el primer edil comenta
que «es positivo y necesario, de la
formación de los profesionales del sector
depende que ofrezcamos un mejor servicio y
así podremos contar también con turismo de
calidad. Nosotros ya habíamos solicitado a
la Conselleria de Educación la puesta en
marcha de un módulo deformación Profesional
enfocado hacía la hostelería».