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IMPRESIONES
Feo proceder de Antich al utilizar la Administración para fines personales
Cuando Michels, con la «ley de bronce»
de los partidos políticos, denunciaba su
oligarquización a través de una férrea
tecnoestructura sabía lo que decía y
preanunciaba lo que, ahora mismo, está
ocurriendo en el PSIB, donde dos
aparatchik como Armengol y Socias -y
en la sombra, Antich- están utilizando de
forma intolerable al Estado con fines
particulares y partidistas. No es de recibo
que el Estado mantenga vacantes importantes
cargos autonómicos porque tres políticos
dudosamente demócratas y, todavía al frente
de la tecnoestructura, mercadeen para
conseguir su continuidad y la continuidad
de la línea catalanista del socialismo
balear. Desde luego, los momentos de crisis
afloran a la superficie lo mejor y lo peor
de las personas y de las organizaciones. En
este caso, ha aflorado lo peor del PSIB:
estos tres políticos utilizando el poder
del Estado para alterar la voluntad
democrática de los militantes socialistas.
Lamentable.
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