I. R.
Los nacionalistas del PSIB
no guardan muchas sorpresas a la hora de
proponer sus candidatos para copar los
cargos de confianza o los cabezas de lista
electorales. Son en la mayoría de ocasiones
las mismas personas que cuentan con el aval
técnico de Joan March desde que éste
accediese a la secretaria general del PSIB
en los ochenta.
Entre ellas figura
la manacorí Mercé Amer, persona de la
máxima confianza de Francina Armengol y con
la que la secretaria general de la FSM
mantiene un férreo control en la zona
Manacor y Llevant.
Desde hace dos
semanas la Delegación del Gobierno ha
tramitado su propuesta de nombramiento como
jefe de Demarcación de Costas, cargo que
permanece por cubrir tras la dimisión del
popular Fernando Garrido.
Costas es, tras la Delegación del
Gobierno, la joya de la Administración
Periférica por su enorme relevancia
política y social en el caso de Baleares,
pero para la que también se requiere cierta
preparación y titulación técnica.
Pese a ser un puesto de los
considerados de confianza, siempre han sido
copados por ingenieros técnicos, lo que da
una idea de que el corporativismo funcional
actúa en este caso en contra de la voluntad
de los políticos de turno.
Y este es
el problema que Armengol y Socias están
teniendo para colocar a una profesora como
Mercé Amer al frente de Demarcación de
Costas. Por ello algunos dentro del partido
consideran su aterrizaje como muy
improbable de que se acepte finalmente en
Madrid y no se descarta que sea el
Ministerio de Medio Ambiente el que nombre
al elegido.