INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Ramón
Socias y Francina Armengol están
paralizando el nombramiento de altos cargos
de confianza en la Delegación del Gobierno
y en las red de Administraciones
Periféricas del estado en Baleares hasta
después de los congresos de julio del PSIB
y de la Federación Socialista de Mallorca.
De 50 plazas que pueden cambiar de
titularidad sólo lo han hecho
tres.
El objetivo de esta táctica de
demora que ya se prorroga por espacio de
casi dos meses (Socias tomó posesión como
delegado del Gobierno el 5 de mayo) es
asegurarse a cambio el voto de determinadas
asambleas y delegados de la Part Forana a
los que se les ha prometido un puesto
relevante en la administración pública del
estado tras la cita de julio.
Según
fuentes internas del partido que ya avanzan
que «con toda seguridad no habrá nadie de
Palma entre los elegidos», ya se han
ofrecido determinados puestos a personas de
la máxima confianza del sector
filonacionalista.
Destacan, por su
relevancia política, el de la manacorí
Mercé Amer como jefe de la Demarcación de
Costas de Baleares; Antoni Perelló para la
Dirección General de Tráfico; Belén Aguiló
para Muface o el ex alcalde de Marratxí,
Miquel Coll, como responsable de la
delegación balear del Ministerio de
Educación, entre otros.
Promesas
para todos
De esta forma el
sector oficialista del PSOE balear cumple
dos objetivos: además de amarrar el voto de
las agrupaciones afines de la Part Forana,
convierten la Delegación del Gobierno en un
auténtico fortín frente al Govern, y
llegado el caso, contra la dirección del
PSIB.
Se da la circunstancia de que,
tal y como ocurriera en las semanas previas
al nombramiento del nuevo delegado del
Gobierno, se le han ofrecido el mismo
puesto a varias personas ya que ninguna
propuesta se formalizará antes de los
congresos del PSIB del 10 de julio y de la
Federación Socialista de Mallorca (FSM) el
día 17.
Es decir, una vez se haya
solventado el futuro del partido, y si los
elegidos han cumplido con su deber y el
aparato oficialista gana la batalla
contra el sector crítico. Esta misma
situación se dio hace tres meses cuando
Francina Armengol ordenó al ya ex senador
socialista Ramón Socias que comenzara a
trabajar con Jordi Bayona para tomar las
riendas de la Delegación del Gobierno.
Una tarea que Francesc Antich había
encomendado, en principio, a Príam
Villalonga, buscando un perfil más
profesional e independiente para el cargo y
que podría hacer de puente con los
socialistas de Palma, algo que rechazaron
de forma tajante, el sector
filonacionalista con Joan March a la sombra
y Francina Armengol al frente.
La
reacción de Villalonga fue inmediata nada
más descubrirse la trama: dimitir de la
Ejecutiva del partido y decir adiós a
Antich. Con ello le quedaba el camino
despejado a Ramón Socias que, además de
poner en bandeja la Delegación del Gobierno
a Armengol, desde la semana pasada comenzó
a pagar sus servicios a la causa,
presentando su candidatura como delegado en
el Precongreso de Lloseta tras mantener una
conversación el martes con Antich y
Armengol.
De esta forma su presencia
en la lista oficialista escenificaba qué
candidatura era la que tenía el poder y
posibles prebendas como bandera y los que
sólo llegaban con promesas políticas. No es
de extrañar por todo ello, que Ramón Socias
sacase más votos que ningún otro delegado
en Lloseta.