Reconozcámoslo. Somos todos unos
meapilas. A santo de qué, si no, hemos
salido esta semana de noche, a troche y
moche, a celebrar Sant Joan. Meapilas no es
el que va cada domingo a misa, se santigua
con agua bendita, se arrodilla en el
momento de la consagración, se zampa la
hostia, coge las manos del vecino en el
padrenuestro, frecuenta el confesionario y
va a Santiago de Compostela cada vez que
hay xacobeo. Meapilas, beatos, sepulcros
blanqueados, somos todos los ateos,
agnósticos y católicos practicantes que
jugamos a paganos pero honramos a San Juan,
a San Sebastián, a San Pedro y a quien haga
falta porque un programa de fiestas, un
periódico o una tele nos venden bullicio,
fuego y circo.
Es de agradecer que
este año estemos tan piadosos y las
hogueras y los correfuegos se prodiguen,
porque la verdad es que hace un frío que no
se puede aguantar. A estas alturas del año,
a mediodía, no es normal que por las calles
en sombra de Palma corra esta brisa que en
principio parece agradable, pero que es
terrible portadora de mil virus y amenaza
nuestras faringes. Esta ventisca polar,
lejos de aliviarnos, nos cabrea mucho,
porque desde enero estamos pagando las
letras del aparato de aire acondicionado y
resulta que ahora no podemos conectarlo del
frío que hace. Menos mal que tenemos fe en
San Juan y él nos corresponde
encendiéndonos las hogueras.
Los que
tenían más frío se fueron el miércoles a
Ciudad Jardín, mayormente a calentarse en
la carretera, con los motores en marcha. La
mejor luz de la semana se proyectó desde la
Fundación Miró, una alternativa a la playa
que atrajo el miércoles a los interesados
en la creaciones de la escuela de diseño
Blau, que puso a desfilar tela mallorquina
ceñida a cuerpos de musas o nereidas,
porque el escenario flotaba en un estanque.
La terraza de la Miró se quedó pequeña.
Hubo que cerrar puertas porque no cabía ya
una aguja. El jueves la Fundación Miró
repitió gesta, y acogió un concierto de
Blues Devils y de los añorados Sunflowers.
Esta banda mallorquina que fue
número uno de los 40 Principales y que se
retiró de la escena porque sabe lo que
quiere, supo recordarnos que se puede hacer
música por puro gusto, que se puede ser
independiente y coherente, y que no hace
falta venderse a los empresarios
discográficos y a sus tácticas de mercadeo
cutre para seguir en activo.
A la
banda conocida por el rostro de una Adela
de voz y gracia portentosas, se añadía el
jueves la guitarra de Luis Escorcia,
complementando a la de Angelo, alma de la
banda. Escorcia es un guitarrista todo
alma, fundador de La Búsqueda, a quien sigo
la pista hace tiempo. Siempre consigue
ponerte la piel de gallina en alguno de sus
exquisitos solos. Otra leyenda viva del
rock es el batería, Mané, que formó parte
de Furnish Time, grupo imprescindible e
irrepetible que llegó a telonear a The
Smiths en el programa de TVE La Edad de Oro
en 1985. ¿Por qué, por cierto, no se saca a
la venta en los kioscos ese programa mítico
en dvd?
La Fundación Miró es un
escenario de especial glamour, y la
propuesta musical del jueves atrajo la
presencia de numerosos artistas. Se
acercaron allí la escritora y fotógrafa
Pepa Llausàs, que expone más en Italia que
en España, Susana Múñiz, que hace levitar
con sus instalaciones, Toni Noguera,
guitarra de Valendas, Marta Cabrero,
escritora que hay que descubrir. Sunflowers
nos puso a todos a pie de escenario, nos
preguntó what is love, y nos demostró que
no hay horario para lanzar o recibir sus
pipas.