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EL MUNDO OPINA
Y el cliente ¿qué dice?
Para el consumidor de a pié cada vez
resultan más incomprensible estos
rifirrafes que se organizan entre grandes
superficies y pequeño comercio con motivo
de horarios, aperturas en domingo y demás
impertinencias que se dedican sobre asuntos
varios que los ciudadanos contemplamos como
convidados de piedra cuando, en teoría,
somos los que deberíamos decir la última
palabra. Todo resulta falso en este
contencioso. Europa va hacia la
liberalización total y convendría que todos
los concernidos fueran haciéndose a la
idea. La liberalización no es un mal, sino
un bien. No es cierto que los horarios
libres o las grandes superficies amenacen
al pequeño comercio: no han desaparecido
como se había anunciado, muestran mayor
vitalidad que nunca, constituyen un sector
sólido, nacen más que mueren y, coyunturas
mejores o peores al margen, gozan de una
excelente salud. El conseller Cardona debe
abstenerse de amenazar: no es su función,
no es la función del Govern, estéticamente
resulta penoso y políticamente inadmisible
por mucho electoralismo que se haga.
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