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  Jueves, 3 de junio de 2004 Actualizado a las 01:00
 

INMIGRACION / TUMULTO EN LA JEFATURA SUPERIOR DE POLICIA
Un senegalés que vendía los puestos de la cola de Extranjería le rompe la nariz a un policía

Los antidisturbios tuvieron que poner orden en el tumulto que se formó entre los inmigrantes que esperaban para renovar sus tarjetas de residencia

  A D E M A S
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PEDRO AGUILÓ MORA

PALMA.- «Se veía venir». Este fue el comentario generalizado de las personas que vieron o padecieron los porrazos y empujones con los que los agentes de la Policía Nacional sofocaron el ambiente de caos y el desorden que reinó durante las primeras horas de la jornada de ayer en los aledaños de la Jefatura Superior de Policía.

Pero para entender los sucedido ayer en la comisaría de Ruiz de Alda hay que remontarse unas semanas atrás. Desde que el pasado 26 de mayo la Jefatura Superior de Policía inició los trámites para la renovación de las tarjetas unificadas para extranjeros (TUE), las colas de inmigrantes esperando regularizar sus permisos de residencia inundan, día y noche, las inmediaciones del Paseo Mallorca.

Sin embargo, las colas de ayer colmaron el vaso de una de una situación que en poco más de una semana ha cobrado unos tintes surrealistas y la desorganización, brillando con luz propia, ha desbordado a los funcionarios encargados de gestionar los trámites burocráticos de los varios centenares de inmigrantes que a diario se dan cita en la Jefatura Superior de Policía.

Como ya se ha apuntado anteriormente, son muchos las personas que permanecen durante casi veinticuatro horas 'acampados' en el césped del Paseo Mallorca para, al día siguiente, conseguir uno de los 50 permisos de residencia que se tramitan diariamente para los dos centenares de inmigrantes concentrados día tras día en la calle. Y, de forma obvia, las personas que pernoctan a la intemperie lo hacen para ser los primeros de la cola. No obstante, ayer este orden no se respetó. Y es que los senegales que llegaron alrededor de las siete de la mañana a la comisaría de Ruiz de Alda, no tuvieron en cuenta de que había otra gente que hacía muchas horas que ya estaba esperando que las puertas de la Jefatura se abrieran. Y es que según fuentes policiales, los ciudadanos subsaharianos conforman un grupo organizado que comercia y se lucara vendiendo los primeros puestos de la cola.

Golpes

Teniendo despachados días anteslos lugares preferentes, los inmigrantes senegaleses se encararon con las personas que habían permanecido 'acampadas' en el Paseo Mallorca sin que la policía mediara en la disputa entre la banda recién llegada y la gente que se encontraban en el lugar desde la noche anterior. De esta manera, a los pocos minutos, el desorden era absoluto. Gritos, insultos y los coches esquivando y pitando a los inmigrantes que salidos de la cola habían invadido la calzada.

Pero lo peor estaba por llegar. Alrededor de las 08.00 horas, coincidiendo con el momento en que los ánimos estaban más crispados, se abrieron las puertas de la oficina de extranjería. La vorágine de los inmigrantes y la laxitud policial, propiciaron que a modo de avalancha un gran número de inmigrantes corrieran hacia las dependencias de la Jefatura derribando y golpeando a las personas que encontraban a su paso.

En ese momento, los agentes de la Policía Nacional se encontraron desbordados y con el control de la situación completamente perdido. Para recuperarlo, solamente cabía una solución: el uso de la fuerza. Algunos agentes empezaron a repartir porrazos para reconducir la situación hasta la calma perdida. Sin embargo, uno de los senegaleses agredió a un policía provocándole una fisura en el tabique nasal.

Tras ser arrestado, la gente del lugar repetía sin cesar que «lo que ha ocurrido se vía venir».

 
   
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