Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías Clasificados  
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 MundOcio
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Martes, 25 de mayo de 2004 Actualizado a las 23:57
 

MUSEOS DE MALLORCA (XXIV) / POLLENÇA
El convento de Sant Domingo transforma sus celdas en un monumental museo

El edificio alberga interesantes piezas góticas y contemporáneas, y el claustro acoge cada verano el Festival de Música

  A D E M A S
 2.000 personas visitan cada mes el telar del artista Martí Vicenç
Volver a part_forana >
Imprimir

HENRY PINTO

POLLENÇA.- Ubicado en el antiguo convento de los dominicos, las dependencias del actual museo de Pollença fueron construidas entre 1588 y 1616, aunque no fue hasta 1836 cuando lo ocuparon los frailes de la orden de Sant Domingo.

Desde entonces el convento ha sido utilizado para diversas actividades, hasta que en 1975 se convirtió en un centro cultural. Además de acoger el Museo de Pollença, en su conocido claustro se celebra cada verano el más importante de los festivales de música clásica de la isla, el ya casi cincuentenario Festival de Música de Pollença que instituyera el violinista Philip Newman.

El nombre de Pollença aparece ligado al mundo del arte y en concreto de la pintura de un modo muy especial desde los primeros años del siglo XX. Por esos años llegaron procedentes de París artistas consagrados como Anglada Camarasa, Tito Cittadini entre otros, que luego animarían a artistas de la talla de Mir o De Creeft.

La influencia de estos pintores se materializó en la década de los años 60 con la creación del Salón Estival de Pintura, en la actualidad más conocido como Certamen Internacional de Artes Plásticas, que con varias décadas de historia ha ido engrosando certamen a certamen el fondo del Museo de Pollença.

Amplia muestra

El museo cuenta con diversas salas que engloban cuatro colecciones: la de escultura y pintura de la primera mitad del siglo XX, la colección de Arte Contemporáneo, la sala del gótico, la sala Atilio Boveri y la prehistórica.

En la primera de ellas también se puede ver una manifestación artística poco conocida en el mundo occidental. Se trata del Mandala de Kalachakra realizado en arena por los monjes budistas.

La sección dedicada al arte contemporáneo cuenta igualmente con un espacio dedicado a los diferentes galardonados en el marco del Certamen Internacional de Artes Plásticas. La muestra se incrementa anualmente, tras la puesta en marcha del evento, conocido como «Salón Estival» y que dio sus primeros pasos en 1962.

El protagonismo mallorquín predomina entre las piezas góticas reunidas en el convento, integradas éstas en su mayoría por retablos y esculturas. Durante esta época el soporte de la pintura se cambia, pasando del mural al retablo bien fuera en madera o piedra y que combina al mismo tiempo pintura y tallas. Progresivamente las tablas se multiplican, lo que permite crear retablos de grandes dimensiones con diversas escenas.

La función del retablo colocado en los altares mayores era la de educar y decorar. El cambio de soporte significó el cambio de técnica, convirtiéndose el pintor en un verdadero artesano al contar con ayudantes y aprendices a quienes explicar las nuevas técnicas. La obra de arte pasaba de este modo a ser algo más que un mero fruto de la inspiración y se veía envuelta en diversos aspectos contractuales y compromisos. Desde lo que debía aparecer en la imagen, hasta el color a utilizar en ocasiones, condicionaban en buena medida parte la creación artística.

Esta mayor seguridad económica por el contrario se veía privada de un margen de libertad que ahora se plegaba a las preferencia e intereses de la parte contratante.

La colección Atilio Boveri es otro de los espacios más singulares del Museo de Pollença. Se compone de distintas pinturas, esculturas, grabados, dibujos, cerámicas, vidrio y mobiliario.

Para cerrar nuestra visita podemos regresar a los tiempos de nuestros ancestros. Echando un rápido vistazo a la sala de Prehistoria podremos disfrutar de la exposición de restos funerarios pertenecientes a los primeros habitantes de la isla.

La muestra se completa con la exposición de cerámica que se localiza en la planta baja. Allí se pueden encontrar todo tipo de enseres, menajes y todo tipo de recipientes de uso doméstico, algunos de los cuales se remontan al siglo XVII.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
 OTROS MUNDOS
elmundo
elmundodeporte
elmundodinero
elmundomotor
elmundosalud
elmundolibro
elmundoviajes
elmundovino
Emisión Digital
Navegante
Metrópoli
Expansión&Empleo
mundofree
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad