MARIBEL CAÑELLAS
BUNYOLA.- La
tensión entre la Policía Local de Bunyola y
su alcaldesa, Maria Cabot, aumenta a
marchas forzadas. Según ha denunciado el
Sindicato Profesional de Policías
Municipales de España (SPPME) la reunión
mantenida entre ambas partes el miércoles
pasado no ha servido más que para echar más
leña al fuego. De nuevo no hubo ni
comunicación ni un principio de acuerdo que
sembrase un poco de paz en todo este
entuerto. Es más, Esteve Garí, presidente
del citado sindicato ha declarado a EL
MUNDO/ El Día de Baleares que «ahora la
alcaldesa de dedica a perseguir con su
propio coche a los policías para saber qué
hacen y dónde están». Según denuncia «este
control exhaustivo realizado por la
alcaldesa está claramente en el campo del
moobing» e insiste en que Maria
Cabot se mantiene en su línea ya que
«volvió a coaccionar y amenazar a los
agentes».
En este sentido y según se
desprende de un comunicado emitido por el
SPPME, cabe señalar que «la respuesta de la
alcaldesa -en el transcurso de la reunión
con los agentes- no sólo ha sido de un
carácter y actitud cerrados sino que además
ha empeorado el ambiente de trabajo».
Después de que salieran a la luz las
denuncias y las supuestas irregularidades
así como el abuso de autoridad, criticado
por los agentes, la presión de la primera
edil bunyolina hacia los policías
«no sólo no se ha suavizado sino que se ha
multiplicado» -subrayan desde el sindicato-
«convocando esta señora reuniones
'informales' para coaccionar a los
trabajadores llegando incluso a la amenaza
directa tal como: 'Si yo me voy, vosotros
también'. O incluso sugerencias encaminadas
a retirar las denuncias contra su persona a
cambio de ciertas facilidades para las
próximas oposiciones».
Por todo ello
según ha podido saber este periódico ya no
son sólo dos las denuncias interpuestas por
los policías sino cuatro. Tal y como
publicó este rotativo Cabot será llamada al
estrado, pues Garí ratificó que las
demandas se han admitido a trámite, por
irregularidades en la vía de adjudicación
de plazas de Policía y otra por las
mencionadas amenazas.
Denuncias:
suma y sigue
A éstas se suman
ahora otras dos: una también por amenazas y
otra por la supresión del plus de
productividad. Sin embargo puede ser que
las denuncias no concluyan aquí pues el
sindicato se halla en el estudio de otras
dos.
Queda claro que los agentes
municipales de Bunyola no están dispuestos
a soportar ni un minuto más una situación
que no ha podido solucionarse con el
diálogo.
«Ahora más que nunca» la
plantilla se siente «vigilada, coaccionada,
acorralada y presionada» por una disputa
que «merma el buen servicio de la plantilla
hacia su población creando una inseguridad
total» ya que Maria Cabot «amenaza con la
apertura de expedientes de forma
indiscriminada» sentencia Garí quien además
reproduce algunas de las últimas frases de
la alcaldesa como «estos no acabarán aquí
de policías». Asimismo también describe
algunos curiosos episodios, que se añaden a
los publicados días atrás, como por ejemplo
que «se utiliza el vehículo policial para
trasladar los utensilios de la limpieza»
que «el coche patrulla estuvo seis días en
el taller pero que no se reparó porque era
muy caro» o que manda un sólo policía a
realizar el servicio nocturno sin arma,
hecho que Cabot argumenta diciendo que «es
más peligrosa la policía que los otros
delincuentes» o que «el pueblo creería lo
que ella dice», indican desde el
sindicato.
Ante esta tesitura, y
viendo que finalmente el juez dirá la
última palabra, los policías de Bunyola
solicitan formalmente su dimisión.