Sr. Director:
Por mucho que suban
los precios del tabaco la gente aun seguirá
fumando. Sarita Montiel ya cantaba "fumar
es un placer genial, sexual" y aun hoy
sigue fumando puros, pero con su supuesta
gran fortuna no le importará nada tales
subidas. Como en tiempos de la pobreza de
la postguerra española en que muchos de
todos los "pobres" fumadores empedernidos
quizá hasta tengan que recoger colillas de
los suelos para así poder satisfacer sus
descontrolados deseos de la nicotina. El
ser adicto al fumar y a pesar de las muchas
advertencias publicitarias sobre sus
peligros sigue siendo hábito o enfermedad
difícil de controlar. Afortunadamente yo no
fumo y me estoy evitando un gran gasto
diario. Con sólo seis años mi padre al
encontrarme fumando un cigarrillo,
inmediatamente me hizo fumar y terminar
todo un puro a fuerza de bofetadas, y ahora
le doy las gracias.
Por mucho que
suban los precios de la gasolina tampoco
desanimará a la gente a seguir conduciendo
sus "deseados" automóviles. El uso de
vehículos es a veces de gran necesidad pero
también satisface ciertos deseos de
superioridad, ya que los primeros coches
eran entonces sólo privilegios para ricos.
Recordemos las películas que se hicieron
sobre españoles que se iban al extranjero y
volvían a España con su lujoso "aiga". Al
menos así también me ocurrió a mí cuando en
1957 emigré a los Estados Unidos y a los
pocos años volví a Mallorca con un
grandioso y fabuloso cadillac descapotable.
Y no satisfecho también fui a Francia para
adquirir otro coche sport del conocido
Peugeot 404, y con un añadido Wolkswagen
que más tarde también comprara en Alemania.
Siendo un nativo mallorquín con tres
automóviles de matricula extranjera, ya
pueden figurarse lo confundido que yo
entonces llevaba a la policía de Palma.
Ahora ya hasta he dejado de conducir ya que
con tanto tráfico no me atrevería ni tan
siquiera de ir con bicicleta. Rafael
Cañellas. Correo electrónico.