M. F. RIERA
MAÓ.- Los
socios de gobierno en el Consell de
Menorca, PSOE y PSM, han escenificado ahora
en el Pleno de la institución sus
divergencias en materia de política
urbanística. Las nuevas Normas Subsidiarias
de Sant Lluís -un municipio gobernado por
los socialiastas- fueron aprobadas ayer con
el respaldo únicamente del PSOE, que
necesitó el voto de calidad de la
presidenta.
Es la primera vez que se
rompe la unidad de voto en el equipo de
gobierno del Consell. La consellera del
PSM, Tuni Allès, se negó a votar a favor de
las Normas por «coherencia» con el discurso
político defendido por su formación en los
últimos años. Optó pot la abstención
después de haber conseguido -con su único
voto a favor y la abstención del PSOE y PP-
aprobar una enmienda que añade a este
expediente diferentes prescripciones.
Una de ellas pide que se devuelva la
calificación de zona verde pública la
parcela en la que el Ayuntamiento de Sant
Lluís autorizo construir una piscina, la
del complejo del Binibeca Club, levantada,
además, sobre el trazado del Camí de
Cavalls. Estas prescripciones, en todo
caso, pueden ser ahora recurridas por el
equipo de gobierno municipal.
La
propuesta del Consistorio, respaldada por
el PSOE en el Consell, contemplaba la
permuta de esta zona verde por otra de
mayores dimensiones pero ubicada en un
lugar más alejado de la primera línea de
mar, por tanto menos valiosa, que donde se
alza ahora la piscina.
Tuni Allès
subrayó la «coherencia» que ha mantenido el
PSM en este caso y lamentó, por el
contrario, el posicionamiento de los
socialistas. Apeló a su «valentía» ya que,
en su opinión, no es propio de un partido
que ha defendido un modelo de crecimiento
sostenible para Menorca a través del Plan
Territorial Insular.
En nombre del
PSOE, la consellera de Ordenación del
Territorio, Fina Casals, defendió que las
nuevas Normas Subsidiarias de Sant Lluís se
han tramitado de forma «impecable». Evitó,
no obstante, entrar en el debate de fondo
que planteaba el PSM al recordar que el
Consell de Menorca no puede interferir en
la autonomía municipal introduciendo
cambios en un planeamiento
urbanístico.
La autonomía
municipal
Lo que sí puede hacer
ahora el gobierno insular, según recordó,
es velar por el cumplimiento de los
principios del Plan Territorial que son de
aplicación desde su entrada en vigor y sin
necesidad de que los municipios adapten a
esta norma sus respectivos planes
generales.
Las divergencias entre
PSOE y PSM fueron aprovechadas ayer por el
PP para denunciar la «crisis interna» que,
a juicio de su portavoz, José Seguí, padece
el equipo de gobierno del Consell. También
lamentó que Joana Barceló hiciera valer su
voto de calidad en este caso para aprobar
las Normas Subsidiarias.
En la misma
línea planteada por Fina Casals, el
portavoz popular justificó su
abstención a la enmienda del PSM por no
interferir en la autonomía municipal. «Esta
no es la vía adecuada», le recordó Seguí a
Allès, «no es una cuestión de valentía sino
de legalidad». No obstante, Seguí aseguró
estar de acuerdo a grandes trazos con sus
planteamientos.
La consellera insular
de Ordenación del Territorio rechazó estar
actuando de forma incoherente al aprobar
unas Normas Subsidiarias que se apartan de
la filosofía del Plan Territorial. Según
recordó, de lo que se trataba en este
expediente era de certificar su adaptación
a las Directrices de Ordenación del
Territorio o a la Ley de Suelo, entre otras
normativas, y la adaptación al Plan
Territorial ya llegará.