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Martes, 25 de mayo de 2004 Actualizado a las 01:10
 

El 11M y la victoria de Zapatero obligaron a Jaume Matas a cambiar el guión

Predestinado a ser ministro de Hacienda de Rajoy, el vuelco electoral ha forzado al president a fortificarse en el Govern


M.A. RUIZ

Todos daban por seguro que Jaume Matas sería llamado a formar parte de un hipotético Consejo de Ministros presidido por Mariano Rajoy. Pero la inesperada victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero, provocada en buena medida por la conmoción de los atentados del 11M, le obligó a cambiar el guión.

Mientras en Baleares el PSOE de Antich lograba empatar a cuatro diputados con el PP, Matas se veía atrincherado en el Govern, condenado a entenderse con el Gobierno de Zapatero para conservar hasta el último euro de inversión prometido por Aznar. Demostrando una vez más su habilidad para mantener la iniciativa, Matas ha logrado dar la vuelta a la situación planteando una estrategia reivindicativa sin tregua, destinada a sacar el máximo beneficio para Baleares pero también a poner en evidencia las contradicciones internas de los socialistas.

El primer acto se desarrolló el 25 de marzo en el Consolat de Mar. Matas recibió al secretario general del PSIB, Francesc Antich, y le sorprendió con una inesperada propuesta para consensuar el plan de carreteras: el Govern renuncia a construir durante esta legislatura la polémica autovía Inca-Manacor, a cambio de que Zapatero respete el resto de proyectos previstos e invierta 180 millones de euros más en la red viaria de Baleares.

La primera consecuencia de esta oferta fue poner de manifiesto la nula capacidad de interlocución de Antich ante el Gobierno central, en el que sólo el ex conseller de Hacienda Joan Mesquida ha logrado ocupar un puesto ejecutivo destacado, el de director de Infraestructuras de la Defensa a las órdenes del ministro José Bono.

A partir de ese mismo momento, la estrategia del PP ha sido poner al PSOE contra las cuerdas instándole a cumplir hasta el último de sus compromisos electorales. La consellera de Obras Públicas, Mabel Cabrer, espera que el Gobierno de ZP no pierda ni un minuto en aumentar hasta el 50% el descuento de residente y ampliar la declaración de servicio público a los vuelos de la Península, fijando una tarifa máxima de 58 euros en los enlaces interinsulares.

En una partida múltiple de ajedrez, la vicepresidenta Rosa Estaràs ha reclamado al ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que convoque las comisiones mixtas para desarrollar íntegramente el Régimen Especial de Baleares (REB). El otro gran frente de batalla, la financiación autonómica. Paralelamente, Matas da la batalla para exigir que la nueva Constitución europea reconozca la necesidad de establecer compensaciones a la insularidad.

Durante el debate sobre el Estado de la Comunidad, el president Jaume Matas ya anunció que anunciaría al nuevo Gobierno resultante de las elecciones del 14M que incremente el presupuesto destinado a la enseñanza y la sanidad pública de Baleares, atendiendo al vertiginoso crecimiento de la población registrado durante los últimos años. Durante el Consejo de Política Económica y Fiscal celebrado el pasado jueves, el ministro Pedro Solbes echó balones fuera y no quiso contraer ningún compromiso al respecto.

En su intervención ante el Club Siglo XXI de Madrid, Matas planteó otra declaración de principios: si Cataluña «abre el melón» de la financiación autonómica y la reforma de su Estatuto, Baleares no se quedará atrás. El president cree que ha llegado el momento de cumplir esta advertencia.

Las tensas relaciones con la Geleralitat catalana vivieron su apoteosis el 7 de mayo. Tras almorzar con Pasqual Maragall, Matas le arrancó un tibio apoyo al cable submarino con la Península y anunció la ruptura del Instituto Ramon Llull, ante la falta de acuerdo sobre su nuevo director.

 
   
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