M.A. RUIZ
PALMA.- El diputado
menorquín Félix Fernández Terrés ha
enchufado en el Parlament a su
hermano, para que desarrolle labores como
asistente del Grupo Socialista con cargo al
presupuesto de la Cámara autonómica. Como
secretario de la Mesa del Parlament, Félix
Fernández tiene derecho a contratar un
colaborador, cuya remuneración se equipara
a la de un jefe de negociado.
Hasta
el pasado mes de abril desempeñaba este
cometido Indaura Gil, cuyo paso por las
Juventudes Socialistas le augura un
brillante porvenir en el seno del PSOE de
Baleares. Sin embargo, su contrato eventual
venció el 13 de abril y Félix Fernández
decidió colocar en este puesto a su hermano
Francisco Fernández Terrés, teniente de
alcalde de Urbanismo en el Ayuntamiento de
Maó durante los últimos ocho
años.
Como asistente, tendrá derecho
a cobrar 34.535 euros brutos anuales
distribuidos en 14 pagas. O lo que es lo
mismo, más de 1.600 euros netos al mes
(alrededor de 280.000 pesetas). Aun en el
caso de que nunca llegue a poner un pie en
el Parlament, pues a menudo los partidos
utilizan estos cargos para proporcionar
unos ingresos adicionales a dirigentes que
no ocupan ningún cargo
público.
Durante los dos últimos
mandatos, Francisco Fernández Terrés ha
protagonizado algunos de los escándalos más
sonados del Ayuntamiento socialista de Maó.
Entre ellos, el caso Estribor
denunciado por EL MUNDO/El Día de Baleares:
el edil socialista participó en la venta de
una parcela pública municipal al ex alcalde
Borja Carreras Moysi, cuya promotora
construyó sobre los terrenos un edificio de
viviendas que, según todos los partidos de
la oposición, incumple los principales
parámetros urbanísticos del Plan General.
La investigación realizada por este diario
ha dado lugar a la creación de una comisión
de investigación.
Francisco Fernández
Terrés está casado con la periodista Edurne
Ayastui, que tras realizar labores en el
gabinete de prensa del PSOE pasó a ocupar
el mismo cometido en el Consell de Menorca.
Tras las elecciones del 25M, la presidenta
Joana Barceló la ascendió a directora
insular de Comunicación, un cargo por el
que percibe de las arcas públicas 3.900
euros anuales.
El alcalde socialista
de Maó decidió prescindir de los servicios
de Francisco Fernández en 2003 y no le
incluyó en la candidatura del PSOE tras
otro escándalo urbanístico: el caso
Vilarrubí. A raíz de las denuncias de
los medios de comunicación, una
investigación abierta por el jefe de la
Policía Local constató que el arquitecto
municipal, Francesc Vilarrubí, había
incurrido en incompatibilidad y se había
ocultado tras la firma prestada en falso
por otros técnicos para diseñar proyectos
que luego él mismo informaba
favorablemente. En cuanto a Félix Fernández
, fue teniente de alcalde y secretario del
Ayuntamiento de Maó, así como delegado del
Gobierno en Menorca.