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  Martes, 25 de mayo de 2004 Actualizado a las 00:30
 

MINUTO 91
Lo barato sale muchas veces más caro

TOMEU MAURA


El Consejo de Administración actúa desde la sensatez cuando echa el ancla a la caja de caudales y defiende una política de austeridad que garantice al Mallorca la viabilidad económica en la categoría. Sólo desde una actitud espartana se evitará la ruina en la que ya se encuentran la mayoría de clubes de Primera División, muchos de ellos en estado de quiebra técnica.

Desde ese punto de vista la decisión de mantenerse firme en la oferta que se le ha planteado a Luis Aragonés es correcta. Sin embargo, más allá del pragmatismo del presidente y de los directivos subyace una segunda lectura. No estamos hablando de un entrenador cualquiera. El nombre que está sobre la mesa es el de Luis Aragonés, al que los números acreditan como el técnico más importante en la historia del fútbol español. ¿Merece Luis un esfuerzo extraordinario? ¿Merece Luis la excepción que confirma la regla? Seguramente sí.

Las posturas de ambas partes son estrictamente lícitas. El entrenador defiende el sueldo que cree que se merece y que le dan multiplicado incluso por dos en otras partes. Y el club se agarra a su realidad económica para justificar su última oferta, que está todavía muy lejos de lo que pretende el «Sabio». A estas alturas de la película, resulta imposible aventurar un veredicto. Alemany y Navarro seguirán hoy las negociaciones sin que aparentemente ninguno de los dos muestre indicios de querer soltar lastre. Y si eso sucede está claro que Luis no seguirá en el Mallorca.

Poner punto y final a su segunda etapa en la isla significa cerrar para siempre la puerta de un tercer regreso. Si Luis se siente poco valorado nunca volverá a escuchar una oferta mallorquina. Porque así es Luis. En este caso ha antepuesto el dinero a la satisfacción personal y profesional de continuar un año más en la isla, pero ha puesto un tope y no va a ser fácil que lo rebaje todavía más. Hoy no tiene sentido mencionarlo porque podría dar la impresión de ser una maniobra de coacción al Consejo de Administración, pero sobre la mesa del representante del entrenador está una oferta de un equipo que le garantiza dos años de contrato a dos millones y medio de euros libres de impuestos por temporada. Luis lo sabe y de momento le ha dicho a Navarro que lo pare. Porque quiere seguir en el Mallorca.

Por supuesto que entiendo la postura del Consejo de Administración. Por eso he empezado así este artículo. Pero desde la modestia de esta tribuna invitaría a los directivos a reflexionar sobre el verdadero valor de Luis Aragonés y de lo que puede ofrecerle al Mallorca. Con Luis está garantizada la Primera División. A poco que le den (y este año, más allá de Eto'o, la verdad es que no ha tenido mucho) saca petróleo. El final de temporada del equipo ha sido el mejor de toda la categoría, y si la Liga dura dos semanas más incluso le mete en la Copa de la UEFA.

¿Ha reflexionado el Consejo sobre lo que costaron en el pasado las apuestas de Bernd Krauss o de Jaime Pacheco? ¿Cuánto deberá pagar el Mallorca si se marcha Luis y el sustituto no está a la altura de lo que se espera? El tópico de que lo barato es muchas veces caro es aquí de obligado cumplimiento. Quizás la apuesta de un entrenador económico y desconocido (¿Manolo Preciado?) salga bien, pero sin duda todos admitirán que es un salto al vacío sin red, mientras Aragonés asegura estabilidad y en cierta medida incluso buenos resultados.

En su tesis los poderes fácticos del club defienden que la inmensa mayoría de entrenadores de Primera División, salvo los de los equipos grandes, cobran entre 400 y 700.000 euros. Aquí estamos hablado de 1.100.000 euros, que es el tope hasta el que rebajaría Luis Aragonés. El Mallorca llega casi hasta el millón de euros. La diferencia parece poca, y acabar así una relación en la que ambas partes están de acuerdo es casi como desafiar al destino. Que las dos partes lo consulten con la almohada, pero que, por el bien del club, haya fumata blanca.

 
   
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