M.A. RUIZ
PALMA.- La
partida presupuestaria extraordinaria
aprobada por el Govern en enero de 2003 con
motivo de la catástrofe ecológica del
Prestige sirvió para que altos
cargos del Pacte de Progrés degustaran las
excelencias de la cocina gallega, en una
auténtica ruta gastronómica por la Costa da
Morte.
Con motivo de sus
desplazamientos a Camariñas, cargos de
confianza del entonces conseller del
Interior Josep Maria Costa pagaron con
fondos procedentes de esta partida
almuerzos en los que las ostras, almejas,
pulpo, bogavante y langostinos ocupaban un
puesto de honor en la minuta.
La
investigación abierta por el equipo del
conseller José María Rodríguez, a
instancias del PSOE, comienza a clarificar
en qué se gastó el dinero prometido por el
Govern de Francesc Antich para ayudar al
pueblo gallego. Teóricamente, la partida
presupuestaria estaba destinada a pagar el
desplazamiento y manutención de los
voluntarios que viajaron a Galicia, así
como el material empleado directamente en
las tareas de limpieza.
Gracias a la
mediación del concello presidido entonces
por el alcalde socialista Bautista Santos,
la Conselleria alcanzó un acuerdo con el
hostal restaurante 4 Ventos de Camariñas,
por el cual el Govern pagaba la comida y la
cena diaria de los voluntarios y
funcionarios desplazados desde Baleares, a
un precio establecido de 6,5
euros.
Un menú que, durante sus
visitas puntuales para coordinar las tareas
y estrechar los lazos de confraternidad con
el concello de Camariñas, consideraron
demasiado modesto los altos cargos de la
Conselleria, entre ellos el director
general de Interior Antoni Torres, el jefe
de servicio Nicolás Herrero y el director
de la Escuela Balear de Seguridad Pública
(EBSP), Antoni Sastre.
En una de
estas visitas, celebrada el 13 de enero de
2003, cargaron a la partida de ayuda a
Galicia la factura de un almuerzo para tres
personas en el restaurante Villa de Oro por
importe de 68 euros. En el menú, dos platos
de arroz bogavante (22,5 euros por cabeza),
con un ración de almejas (7,8 euros) y sus
correspondientes bebidas y postres.
Celebraban la llegada del primer
contingente de voluntarios decididos a
limpiar chapapote.
Y además, con
dietas
Tres días después, el 16
de enero, cinco representantes de la
Conselleria se gastaban otros 111 euros en
el restaurante O Castillo de Vimianzo (La
Coruña), en una comida con varios
entrantes, mero, jamón asado, merluza,
infusiones, refrescos y postres. Otros tres
cargos de la Conselleria regresaron el 4 de
abril al restaurante Villa de Oro de
Camariñas, donde dieron buen cuenta de una
comida más rústica, con almejas, callos y
tapas varias. La cuenta subió esta vez a
43'4 euros.
De regreso a la Coruña,
una semana después, eligieron el
restaurante El Txoko. Esta vez, ración de
langostinos, anchoas, chuletones de
ternera, pimientos rellenos de bacalao,
todo ello regado con Marqués de Cáceres
Crianza y el inevitable chupito de licor
tras el café. Todo por 48,5 euros.
Sólo es una pequeña muestra de la
maraña de facturas -ajenas a los gastos
generados por los voluntarios desplazados
desde Baleares- que el anterior equipo de
la Conselleria coló de rondón en la partida
destinada a limpiar de chapapote las
costas. Como informó este diario el pasado
día 14, Nicolás Herrero y Antoni Sastre
aprovecharon el viaje de regreso de uno de
los vehículos asignados a Galicia para
realizar un tour por León, Pamplona y
Zaragoza. Como consecuencia de este viaje,
cargaron a las cuentas del Govern facturas
de restaurantes y hoteles por un importe
global de 519 euros. Un desembolso que el
actual equipo de la Conselleria considera
irregular, pues ambos cargos de confianza
cobraron paralelamente, cada uno de ellos,
otros 344 euros en dietas, teóricamente
dedicadas a cubrir todos los gastos que les
surgieran en el viaje.
En otras
ocasiones, se cargaron a la cuenta del
Prestige almuerzos multitudinarios,
teóricamente destinados a los grupos de
voluntarios. Pero, sorprendentemente, las
facturas no corresponden a ningún
establecimiento de Galicia, sino a
conocidos restaurantes de Mallorca. El
restaurante Singular de Palma sirvió a la
Conselleria el 3 de febrero del año pasado
25 menús y 8 cañas de cerveza, por un
importe total de 460 euros, que también se
pagó con los fondos destinados a
Camariñas.
La pizzería Marco Polo,
situada en la calle Joan Miró de Palma,
facturó el 8 de mayo otros 45 menús del día
(a 7 euros el tenedor) y 20 refrescos por
344 euros. Y un último ejemplo, la
Conselleria del Interior también cargo a la
cuenta del Prestige una factura del
restaurante Molí d'en Sopa, situado en
Manacor: 50 menús por un importe total de
374 euros.