M.A. RUIZ
PALMA.- Francesc Antich
engañó a sus compañeros en la dirección del
PSIB y al propio secretario general del
partido, José Luis Rodríguez Zapatero, con
el fin de poder cumplir su propósito de
encabezar la candidatura al Congreso de los
Diputados por Baleares en las elecciones
generales del pasado 14M.
A través de
filtraciones a determinados medios de
comunicación, Antich ha sostenido desde el
pasado mes de septiembre que fue Zapatero
quien le pidió que ocupara el primer puesto
de la lista electoral, con el fin de que el
PSOE obtuviera «el mejor resultado posible
en Baleares».
Pero la realidad fue
muy distinta, tal como han explicado a EL
MUNDO/El Día de Baleares fuentes de la
dirección federal del PSOE. Fue Antich
quien, en contra del criterio de Zapatero,
impuso su candidatura al Congreso de los
Diputados, en una operación con la que
pretendía quitarse de en medio, dando la
espalda a la grave crisis interna abierta
en el seno del PSIB a raíz de la derrota
electoral del Pacte, e iniciar una nueva
etapa política en Madrid.
Zapatero
recibió a Antich en la sede madrileña del
PSOE en Ferraz el pasado mes de septiembre
para preparar la campaña electoral. En el
transcurso de este encuentro, Zapatero le
propuso que el ex conseller de Hacienda
Joan Mesquida fuera el número 1 al Congreso
y ocupara el número 2 la presidenta del
Consell de Menorca Joana Barceló. Un tandem
formado por dos de los líderes socialistas
de Baleares más apreciados en Madrid por su
imagen de moderación.
Aunque se
sintió contrariado, Antich se comprometió a
debatir el asunto con la dirección del
PSIB. Pero a su regreso a Palma, ocultó lo
sucedido a sus compañeros de partido y les
explicó Zapatero le había pedido
personalmente que fuera el número 1 al
Congreso por Baleares.
Moragues
paga la factura
La misma versión
que aparecía filtrada 24 horas después en
algunos medios de comunicación
mallorquines, convenientemente condimentada
con insinuaciones sobre las firmes
posibilidades que Antich tenía de ser
ministro en un hipotético Gobierno de
Zapatero, siguiendo así los pasos del
president Jaume Matas, para regresar
triunfante luego al frente del
Govern.
Durante un mes y medio,
Francesc Antich mantuvo en vilo a los
militantes socialistas simulando que
desojaba la margarita. Hasta que, el pasado
17 de diciembre, anunciaba en rueda prensa
que había decidido sacrificarse y ser el
número 1 al Congreso, porque lo importante
era que el PSOE tenga el mejor resultado
electoral en Baleares «para contribuir a
que Zapatero sea el próximo presidente del
Gobierno». Uno de los damnificados de este
engaño ha sido el secretario general del
PSOE en Menorca, Albert Moragues, quien
durante los dos últimos comicios había
ocupado el número 2 de la lista por
Baleares. El anuncio de Antich de que sería
cabeza de cartel, tras marear la perdiz
durante dos meses, dejó fuera de juego a
Moragues debido a la tiranía de la
lista cremallera: el segundo puesto
debía ser para una mujer, lo que obligó al
PSOE menorquín a improvisar una candidata
cuya elección dejó atónitos a casi todos:
la ex teniente de alcalde del Ayuntamiento
de Maó Maria Gràcia Muñoz.
El
portazo de Villalonga
El engaño
de Antich se ha destapado ahora, a raíz de
las negociaciones desarrolladas con el
secretario de organización José Blanco para
designar a altos cargos procedentes del
PSIB. Los hechos son tozudos y han
demostrado que Zapatero no quería a Antich
como ministro... ni siquiera como
secretario de Estado de Turismo, un cargo
para el que también se postuló.
De
momento, el único alto cargo que un
mallorquín ocupará en el nuevo Gobierno es
la dirección general de Infraestructuras de
la Defensa, que ocupará Joan Mesquida, el
hombre en quien realmente confiaba
Zapatero. La bronca en el seno del PSIB no
se ha hecho esperar y el primero en
descolgarse ha sido el ex conseller de
Innovación Tecnológica Príam Villalonga,
quien ha dimitido como miembro de la
Ejecutiva balear.
También él se
siente engañado por Antich, quien le había
ofrecido el cargo de Delegado del Gobierno
en Baleares que finalmente ocupará, si no
se terminan de torcer las cosas, el ex
senador socialista Ramon Socías. En un
tempestuoso encuentro, Antich se reunió
ayer con Villalonga en el Bar Moderno de la
Plaza Santa Eulàlia de Palma, para pedirle
que reconsidere su decisión.