M. C.
Hace 15 días la Conselleria
de Agricultura hacía efectiva las ayudas a
los agricultores de frutos secos de
Baleares, básicamente productores de
almendras y algarrobas. Así concluye un
polémico capítulo del campo balear, que
comenzó en octubre de 2003 cuando la UE se
negó a autorizar la concesión de ayudas
transitorias para subvencionar los
cultivos, incluidos los planes de mejora y
que en el archipiélago ocupan un total de
16.000 hectáreas. A todo ello la reforma de
la PAC, en vigor desde este año, vaticinaba
un recorte en las subvenciones por la que
los agricultores no estaban dispuestos a
pasar. Era el inicio de movilizaciones y
tractoradas.
Finalmente, la UE pudo
salvar los obstáculos daneses y permitió la
concesión de las ayudas a las instituciones
supramunicipales. Estas se han mantenido en
241 pesetas por hectárea frente a las 209
previstas. No obstante desde las
asociaciones agrarias alertan de la grave
crisis que atraviesa el sector.