JOAN ESTRANY
LLUCMAJOR.- La
religiosa Sor Maria dels Angels Alenyà i
Ginard, natural de Llucmajor, se convertirá
en los próximos meses en la tercera beata
de la Isla después de la beata Sor
Francinaina Cirer de Sencelles y de la ya
canonizada beata Catalina Thomàs.
El
pasado 19 de abril una comitiva de las
Hermanas Celadoras del Culto Eucarística se
desplazó al Vaticano para asistir al
consistorio en el que el Papa Juan Pablo II
aprobaba el decreto de beatificación de la
hermana Maria dels Angels Alenyà i Ginard.
La delegación encabezada por el
vicepostulador de la causa, el Padre
Crescencio Palomo, la delegada, Sor Maria
Luisa Sánchez, y la actual superiora
general de la congregación, Sor María
Reyes, no obtuvo confirmación de fecha
alguna por parte de las autoridades
pontificias, pero no dudan que la
beatificación será efectiva antes de
2005.
Nacida en Llucmajor el 3 de
abril de 1894, ingresó en el Convento de la
Calatrava de Palma con 27 años y ya no se
desvincularía de la Orden de las Hermanas
Celadoras hasta su muerte a manos de la FAI
(Federación Anarquista Ibérica) el 26 de
agosto de 1936, tras estallar la Guerra
Civil.
Desde 1932 Sor Maria dels
Angels estuvo destinada en Madrid en el
convento que la Orden fundada por el obispo
Miquel Maura i Montaner. Lamentablemente su
carrera religiosa se vio brutalmente
interrumpida a los pocos años de
establecerse en la capital.
Víctima del conflicto
El 20 de julio de 1936, dos días
después del Alzamiento Nacional, las monjas
de las Hermanas Celadoras se vieron
obligadas a abandonar el convento. Un mes
después la Federación Anarquista dio con el
refugio de Sor Maria dels Angels y
Esperanza. El 25 de agosto llamaron a la
puerta y la monja llucmajorera
despojándose del delantal en el que
guardaba todo su dinero se entregó a los
milicianos, ocultando a su compañera. De
este modo la futura beata salvaba la vida
de su hermana de congregación sin poder
hacer nada por la suya que segaron días
después en un descampado de la Dehesa de la
Villa.
El anuncio de la futura
beatificación de la hermana ha sido acogido
con gran entusiasmo entre las 7 religiosas
del convento de la calle Calatrava, ya que
se trata de la primera monja de la Orden
que alcanza la gracia de venerable.
Los familiares de Maria Angels,
entre los que se cuenta la diputada del PP
Carme Feliu, tampoco disimulan su orgullo.
Aunque no tuvieron ocasión de conocerla en
persona, la memoria oral transmitida entre
generaciones coincide a la hora de subrayar
el carácter alegre y servicial de una mujer
que sacrificó familia y amistades por una
vida de entrega a Dios.