INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Datos
concretos de la laxitud y falta de interés
con que Cort se ha tomado hasta la fecha de
hoy los flagrantes y continuos
incumplimientos de la ordenanza de limpieza
hasta ahora vigente que data del año 1994.
Según los datos ofrecidos por la
dirección de Emaya, en los últimos cuatro
años el Ayuntamiento de Palma, sólo ha
materializado el cobro de 438 sanciones por
ensuciar las calles: no recoger los
excrementos caninos de las aceras; arrojar
la basura al contenedor fuera de hora;
hacer pintadas en paredes o fachadas o
arrojar enseres domésticos a los
contenedores, etc...
Unas
infracciones que, en su totalidad, fueron
calificadas por los agentes de la Patrulla
Verde de la Policía Local y por los
controladores medioambientales de la
empresa municipal en sus expedientes como
faltas graves o muy graves.
Fueron
sancionadas con unas cantidades que pueden
parecer ya ridículas - de entre 60 y 90
euros - si tenemos en cuenta que para el
mes próximo se multiplicarán hasta por
veinte en su cuantía toda vez que el
próximo jueves el pleno municipal apruebe
el contenido del nuevo reglamento de
limpieza por el que las multas pasarán de
un mínimo de 300 - las leves- a 900 y hasta
1.803 euros en las faltas muy graves.
Pero lo que pone de manifiesto la
estadística sancionadora de Emaya en estos
últimos cuatro años es que la dirección de
la empresa apenas se ha preocupado por
hacer cumplir la actual ordenanza de la que
sólo se han materializado anualmente un
centenar de sanciones. Por contra en todo
este tiempo se ha disparado la problemática
de la limpieza en la capital balear que fue
catalogada el pasado verano por la
Organización de Consumidores y Usuarios
como la quinta ciudad más sucia de España.
Archivadas
Pero la
falta de diligencia del Consistorio en este
aspecto no sólo ha correspondido a la
Patrulla Verde sino a la Concejalía de
Sanidad que sólo ha podido recaudar una de
cada dos sanciones que ha impuesto la
Policía Local por este menester.
Según los datos que maneja Emaya, y
que se hicieron públicos a raiz de una
contestación al grupo municipal socialista
la semana pasada, en estos cuatro años la
Patrulla Verde, procedió a imponer un total
de 812 multas por incumplir la ordenanza de
limpieza, de las que como ya se ha apuntado
sólo se han cobrado 438, poco más del 50%.
Por el camino quedaron otros 477
expedientes abiertos por la Policía Local
que acabaron perdidos por el camino, en el
cajón, o en alguna papelera, pero que no
acabaron en la correspondiente sanción
económica.
Un hecho que ha sido muy
criticado desde la oposición municipal que
aunque han apoyado la revisión de la
ordenanza que se aprobará este jueves y
podría entrar en vigor para el mes de
junio, siempre han criticado a la dirección
de Emaya la escasa voluntad en hacer
cumplir lo dictado.
Para Rosa
Marqués, concejal del grupo municipal
socialista, «que en una ciudad con un
problema de suciedad tan importante como el
que sufre Palma apenas se hayan cobrado una
media de 104 multas al año por este
concepto da una idea de la escasa voluntad
del equipo de gobierno para hacer frente a
este problema».
Desde el equipo de
gobierno, el concejal de Medio Ambiente,
Antoni Nadal, y presidente de Emaya apuntó
el pasado jueves a este diario que espera
que con la entrada en vigor de la nueva
ordenanza, se producirá un incremento del
número de sanciones que posteriormente irá
remitiendo. «La actividad sancionadora irá
a medio plazo descendiendo y tendrá un
interés secundario», precisó Nadal,
apostando por una mejora de la conciencia
cívica de los ciudadanos.
Para ello
desde la dirección de Emaya ya se ha
apuntado la necesidad de aumentar el número
de controladores medioambientales que
podrían pasar de 21 a 35 a lo largo de esta
legislatura, dedicados a realizar
básicamente una labor preventiva y de
información.