PALMA EFE.- El director de la Oficina contra las Drogas de la ONU, Antonio María Costa, y su homólogo del Observatorio de las Drogas de la UE, George Estievenart, coincidieron hoy en que el incremento del consumo de cannabis, especialmente en Europa y EEUU, está ligado a la "banalización" social de su uso.
Costa y Estievenart ofrecieron una rueda de prensa tras participar en el pleno con el que comenzaron en el Pueblo Español de Palma los trabajos del XXII Congreso de la Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas, que se celebra por primera vez en España en conmemoración del veinte aniversario de la entidad que lo organiza: Proyecto Hombre.
Los dos expertos también resaltaron que la estabilización del consumo de heroína en los países de la Europa occidental y Norteamérica ha coincidido con la expansión de su uso en algunas zonas de Asia y, sobre todo, en los países del antiguo bloque soviético, en cuyo eje, Rusia, hay más adictos a los opiáceos (2,5 millones) que en el conjunto de la UE (1,5 millones).
Costa destacó que tras los avances conseguidos "en la limitación de la producción" de cocaína en países como Perú y Bolivia o de heroína en el llamado "Triángulo de Oro" (Tailandia, Birmania y Laos) es necesario "hacer un esfuerzo en el control de la demanda".
Según el director ejecutivo de la Oficina contra las Drogas y el Delito de la ONU, en la actualidad la producción de cocaína se centra en Colombia y la de heroína en Afganistán, mientras que otra clase de drogas muy extendidas en los últimos años, las anfetaminas, se producen mayoritariamente en Holanda y Estados Unidos, y la más común en Europa, el cannabis, procede principalmente de Marruecos, donde su cultivo ocupa al menos 134.000 hectáreas.
Respecto al caso de Afganistán, Costa negó que el régimen talibán acabara con la producción de opio y subrayó que en el 2000, cuando se habían producido en el país 4.600 toneladas de la resina de la que se deriva la heroína, el gobierno integrista intentó controlar el negocio "cortando cabezas, manos y pies".
No obstante, reconoció que desde la intervención internacional en el país el cultivo de este estupefaciente creció hasta las 3.600 toneladas de opio del 2003, lo cual atribuyó a la necesidad de los campesinos y consideró que se ha producido a pesar del trabajo contra el narcotráfico que llevan a cabo las tropas de la OTAN.
En cuanto a la situación en Europa, Estievenart calificó de "clave" la incorporación "en quince días" de una decena de estados a la UE, ya que en muchos de los nuevos miembros se ha producido recientemente un aumento del consumo de heroína (en parte a causa de la recuperación de la producción afgana) que contrasta con la reducción en Europa occidental.
El máximo responsable del Observatorio Europeo de las Drogas afirmó que es "difícil de prever" la evolución de las toxicomanías en el continente, aunque apuntó que las tendencias en la actual UE son la expansión del hachís y de las anfetaminas, sustancias éstas últimas que se fabrican en la propia Europa, desde donde se ha generalizado su exportación.
Costa apostilló que "las estructuras terapéuticas están listas para tratar el problema de la heroína, no tanto para tratar el problema del cannabis y las anfetaminas", por lo que abogó por el desarrollo de métodos para ayudar a las personas adictas a estas sustancias, adicciones que cada vez más, según Estievenart, se presentan junto a otras toxicomanías.