PALMA EFE.- El periodista francés Alain Labrousse, considerado uno de los mayores expertos mundiales en narcotráfico, afirmó hoy en Palma que "todos los países hacen pasar sus intereses geopolíticos por delante de los intereses de la lucha contra la droga".
Labrousse, fundador del Observatorio Geopolítico de las Drogas, hizo estas declaraciones en el marco del XXII Congreso de la Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas, que reúne en la capital balear a unos 1.300 especialistas en tratamiento de las toxicomanías.
"Nadie quiere el tráfico de drogas, pero cuando hay dos intereses se elige al enemigo principal", indicó el periodista, que puso como ejemplo el caso de Afganistán, donde, a su juicio, ha vuelto a crecer la producción de opio en parte debido a que "EEUU, para combatir el renacimiento de los talibanes, necesita a ciertos señores de la guerra" que se enriquecen con el cultivo de la adormidera.
El investigador explicó que otro caso revelador es el de Guinea Ecuatorial, cuyo presidente, Teodoro Obiang, es un dictador corrupto que ha traficado con cocaína, pero "Francia le protege porque entró en el sistema del franco francés y ahora está apoyado por EEUU" porque el país tiene yacimientos petrolíferos.
Respecto al reflorecimiento de la producción de opio en Afganistán, que genera en torno al 80 por ciento de la heroína del mundo, Labrousse apuntó que "los talibanes en 2000 habían prohibido sembrar y en 2001 no hubo casi producción, habían liquidado el problema, pero después de la intervención internacional volvió al nivel que tenía antes".
No obstante, precisó que este aumento no es consecuencia de "la política occidental", sino de "la necesidad de los campesinos, porque la reconstrucción se hace muy lentamente" y los gobernantes del país evitan el enfrentamiento con los líderes pastunes que controlan las principales zonas de cultivo de adormidera.
"A pesar del esfuerzo de la comunidad internacional y del gobierno afgano, se espera que en 2004 la cosecha sea superior a la del año pasado", cuando alcanzó las 3.600 toneladas de opio, indicó.
El periodista francés, especialista también en las relaciones entre el narcotráfico y la economía mundial, señaló que, se acuerdo con las estimaciones más realistas, el negocio de las drogas ilícitas genera anualmente en todo el mundo entre 200 y 300 billones de dólares.
Labrousse hizo un llamamiento a "la responsabilidad de todos" para acabar con los "paraísos fiscales" donde los grandes traficantes "blanquean" sus ganancias, especialmente a las instancias políticas que amparan algunos situados en plena Europa como Mónaco o la isla de Jersey.
Asimismo, destacó el "impacto" que los beneficios del tráfico de drogas producen en áreas como la Costa Azul, la Costa del Sol o Florida y en sectores económicos "como el turismo, la construcción o los servicios, donde los 'narcos' invierten mucho porque es más fácil disimular".