LORENZO MARINA
PALMA.- «Hace 18
años, una madre me expresó su deseo de ver
muerto a su hijo toxicómano. Hoy, libre de
drogas, está casado con una niña y es la
alegría de la familia». Con esta alusión al
testimonio de la madre de un toxicómano, a
modo de recordatorio, Tomeu Català,
el alma mater de Proyecto Hombre en
Baleares abrió el telón del XXII Congreso
de la Federación Mundial de Comunidades
Terapéuticas en el Auditórium de Palma. La
primera ocasión que eligen España para su
Congreso y, dentro de España, optaron por
Mallorca.
La Reina Sofía
asistió ayer a la presentación oficial
del congreso internacional. Fiel a su
demostrada sensibilidad hacia el
tratamiento de la drogadicción y la
rehabilitación de los drogodependientes, la
Reina no quiso perderse esta cita,
ejerciendo a la sazón la presidencia de
honor del evento.
Català, por su
parte, no dudó en recordar algunos de los
efectos balsámicos de la visita de la Reina
Sofía a la comunidad terapéutica de
Proyecto Hombre en Campos. «Puedes
sentirnos como mujer, comprendernos como
madre y ayudarnos como Reina», le lanzó uno
de los toxicómanos allí residentes, hoy
rehabilitado y desintoxicado padre de
familia.
El acto estuvo presentado
por el protagonista por excelencia
de las ondas Luis del Olmo, en
calidad de maestro de ceremonias. Del Olmo
recordó las cálidas acogidas de la Reina en
La Zarzuela cuando, en compañía de
Baltasar Garzón y Emilio
Aragón, mientras le glosaban las
excelencias de la rehabilitación a través
de la particular terapia de Proyecto
Hombre. Asimismo, el veterano comunicador
destacó la importancia de destinar «más
recursos» en prevención
antidroga.
Apoyo
institucional
La plana mayor de
las instituciones baleares salieron ayer a
la puerta del Auditórium a las puertas para
recibir a la Reina. El president del Govern
Jaume Matas junto al presidente del
Parlament Pere Rotger, el delegado
del Gobierno en Baleares, Miquel
Ramis, la alcaldesa de Palma,
Catalina Cirer, y las presidentas de
los consells insulares de Mallorca y
Menorca, Maria Antònia Munar y
Joana Barceló recibieron a la Reina.
También salió a la puerta del Auditórium,
Albert Sabatés, actual presidente de
Proyecto Hombre España.
La música
aportó uno de los momentos más emotivos de
la tarde. Amancio Prada aprovechó la
ocasión para la puesta de largo de su
Himno de las comunidades
terapéuticas. Una letra y música
compuestas a mitad de camino entre el canto
y el recitado. «Estamos aquí porque no
hay ningún refugio donde escondernos de
nosotros mismos...», rezaba el
estribillo de la canción terapéutica.
«Aquí una persona puede expresarse
claramente. No como el gigante de sus
sueños ni como el enano de sus
miedos...».
Prada, acompañado
por su guitarra, entonó su particular himno
mientras un amanecer se reflejaba en el
escenario. El conjunto evocó la alegoría de
que hay luz al final del túnel. En
definitiva, que se puede salir de las
drogas con una férrea fuerza de voluntad y
con el adecuado apoyo terapéutico. Una
cerrada ovación acompañó la breve actuación
de Prada.
Tal y como remarcó una y
otra vez Tomeu Català durante su
intervención, «de la droga se sale. Nadie
tiene la última palabra». A juicio del
impulsor de Proyecto Hombre en Baleares, la
eficacia del tratamiento contra las
toxicomanías en las comunidades
terapéuticas es «incuestionable».
En
el transcurso de su emocionada alocución,
Català realizó una particular traducción
simultánea al inglés del texto de su
oratoria. Sus frases en el idioma de
Shakespeare hacían recordar a la
pronunciación de José Luis Garci a
la hora de recoger su Oscar por Volver a
Empezar.
El mismo monseñor
William O'Brien, presidente de la
Federacion de Comunidades Terapéuticas,
contestó con hilaridad al «inglés perfecto»
de Català. Aunque el grueso de su
intervención fue un cúmulo de elogios a la
omnipresencia de la Reina Sofía en todo
tipo de foros de reconocido prestigio cuyo
principal objetivo sea el servicio a los
demás.
O'Brien ensalzó el Doctorado
honoris causa en Ciencias Humanas
concedido a la Reina por la Universidad de
Nueva York en reconocimiento a esta actitud
de apoyo a los más desfavorecidos. «Es
respetada en todo el mundo», insistió el
monseñor. El recuerdo del 11-M tambíen
estuvo recogido en la alocución de William
O'Brian. Al tiempo que expresó su
condolencia y solidaridad con todas las
víctimas de la mayor masacre cometida en
España. «¡Dios bendiga España!»,
concluyó.
El acto inaugural del
Congreso internacional de terapias
antidroga, con la sede fijada en Palma,
concluyó con uno de los actos preferidos
por la Reina Sofía: un concierto de música
clásica. En esta ocasión, la interpretación
corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de
Baleares. Bajo la batuta de Franz-Paul
Decker interpretaron la Suite
española de Albéniz y la
Segunda Sinfonía de
Rachmaninov.